28 MAR. 2026 AZKEN PUNTUA El puto pasillo blanco LA FURIA Musikaria {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Hay mesas redondas y de una fuentecita de metal sale agua fresquísima. En las paredes de la sala de espera hay fotos de montañas. Alguna parte del mobiliario es de madera, o lo parece. Se nota que hay un trabajo intencionado por poner mimo en un lugar hostil. No está conseguido del todo, pero se agradece la intención. Siempre hay que agradecer la intención de mimar. El pasillo blanco, sin embargo... odio el pasillo blanco. Se me hace eterno y desolador. En la unidad de cuidados intensivos de un hospital se respira angustia y tensión. No se puede transitar rota por un pasillo blanco, porque no hay dónde agarrarse. Una se desliza por él en un trance raro, en una soledad profunda, en un miedo que crece sin control y excede a los límites del cuerpo. Y es que no hay dónde agarrarse. Pero caer no se puede. Así que no se sabe muy bien cómo, una se mantiene. Por momentos en una especie de lugar intermedio entre el sueño y la vigilia. Como debajo del agua. Como si la realidad se hubiera aflojado por los bordes. Todavía no sé explicarlo, pero hay una capa que no conocía y ahora sí. Es esa en la que la gente habla en llanto tántrico y se mece en otra frecuencia, y tú piensas que habla sola y no es así, sencillamente es otra capa. Supongo que eso exactamente lo que quiere decir «agarrarse a la vida». Entre el pasillo y la sala se cruzan miradas. Aunque se evita mantenerlas porque cada una bastante tiene con lo suyo, sabemos perfectamente por lo que está pasando la otra. Sé esto porque nos volvimos a ver fuera de la burbuja de la UCI −en otra parte más distendida de este lugar tan extraño de habitar- y hablamos como si lleváramos meses haciéndolo. Todavía flipo al recordarlo. Nos leímos todo el tiempo y me atrevería a decir que nos acompañamos. Es extrañamente maravilloso el ser humano. Cuanto más frágil ve una la existencia más valora todo. Todo es todo. En este viaje hay profesionales extraordinarias, gente querida que aparece, otra que huye, pero sobre todo hay verdad. Yo, que soy una hooligan de la verdad, la estoy experimentando sin cortes. Tiene aristas, pero las quiero todas. La vida se renombra. La vida se renombra en un puto pasillo blanco.