29 MAR. 2026 SUCESIÓN DE INCIDENTES EN LA REFINERÍA Los «proyectos verdes» de Petronor, en cuestión El trato de favor que recibe Petronor de las diversas administraciones ha vuelto a quedar al descubierto tras los sucesivos incidentes en la refinería, que han generado alarma entre la población de Meatzaldea. También se muestra en el nuevo negocio de la petrolera, vinculado a la producción de hidrógeno «verde». Refinería de Petronor, con la planta de coque en primer plano. (Aritz LOIOLA | FOKU) Agustín GOIKOETXEA {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Petronor vuelve a ocupar titulares y no lo hace por sus discutidos proyectos «verdes» que pivotan en su apuesta por el hidrógeno, sino por el verdadero eje de su actividad, el refino de petróleo «sucio», como el venezolano, antes fue el mexicano, del que obtener mayor plusvalía. En poco más de un mes, el lehendakari Imanol Pradales ha pasado de aplaudir el papel «clave» de Petronor en la descarbonización a admitir que la comunicación entre la compañía que preside Emiliano López Atxurra con los servicios de emergencia y su coordinación con las instituciones no se realizó «de manera adecuada» tras las últimas emisiones contaminantes de la refinería. Este último episodio no sorprende a los habitantes de Meatzaldea, cansados de que la actividad de la petrolera condicione su vida desde 1968. Si esa ha sido una constante, el renovado «perfil verde» no se queda a la zaga. Su plan de producción de hidrógeno se presenta como la solución para la descarbonización de los procesos de refino del petróleo, aunque hay quien advierte de que supone la apertura de otro negocio evitando un control efectivo de sus consecuencias medioambientales. En abril del año pasado, en las alegaciones que Ekologistak Martxan presentó a la evaluación de impacto ambiental simplificada del proyecto de electrolizador de 100 megavatios, en vez del procedimiento ordinario, que evitó el control ciudadano, aseguraban que «la única descarbonización posible pasa por el cese de la actividad de Petronor». Los ecologistas sostenían que «una actividad cuyo producto final, gasolina y diésel, son combustibles fósiles siempre va a emitir gases de efecto invernadero en su uso, por muy descarbonizados que estén sus procesos de producción; la única acción que realmente descarbonizará el refino de petróleo será la finalización de su actividad lo antes posible, como tarde en 2040». Por entonces, el grupo municipal de EH Bildu en Abanto mostró su rechazo a esa resolución del Ejecutivo de Lakua de 2025 que dejaba expedita la tramitación, al estimar que la nueva infraestructura no suponía una modificación sustancial de la Autorización Ambiental Integrada (AA1) del complejo petroquímico otorgada por la Viceconsejería de Medio Ambiente en 2008, algo que calificó de «escándalo administrativo». Apuntaba así a que el proyecto de «enorme dimensión» va a tener un impacto directo en viviendas de Las Carreras y el barrio de La Trinidad. Entre las casas y el electrolizador, la Diputación plantea construir la variante que mantiene en pie de guerra a las y los vecinos de Las Carreras. Las personas críticas con la actividad de la petrolera censuran el amparo institucional, obviando aspectos muy cuestionables de los proyectos. En el caso del electrolizador, desde EH Bildu de Abanto apuntan a que la última visita que Imanol Pradales cursó a las instalaciones de Petronor se produjo la víspera de que expirase el plazo para recurrir la resolución de Medio Ambiente de Lakua que aseguraba que se trataba de una modificación no sustancial de la instalación, lo que evitaba la renovación de la AAI para la actividad de refino de petróleo, la planta de combustibles sintéticos e hidrógeno electrolítico en los términos municipales de Abanto, Muskiz y Zierbena. El electrolizador de 100 MW no tiene licencia de obras, dispone de una de movimiento de tierras con un proyecto sin visar. Ese permiso llegará después del expediente de actividad, que es posterior al visto bueno de Medio Ambiente tras la evaluación simplificada. PLAN GENERAL DE 1992 PARA EL SIGLO XXI Otro aspecto que no debe pasar desapercibido es que, a pesar de que Abanto cuenta con un Plan General renovado en 2012, la normativa urbanística en vigor en el suelo que ocupa la petrolera es de 1992. Algo que llama la atención. En diciembre de 2012, en un pleno extraordinario, se produjo la aprobación definitiva de la revisión del Plan General de Ordenación Urbana del Suelo no Urbanizable y la suspensión del suelo urbano de Petronor, que contó con los votos a favor del PNV y EB-B-Indaz, en contra del PSE y la abstención de Bildu. En una intervención en aquella sesión, el edil jeltzale Iñaki Sedano sostuvo que, ante la importancia que tiene el hecho de anteponer la ley de hidrocarburos a la potestad municipal de reglamentar la ordenanza urbanística de su territorio y la imposibilidad de aprobar el planeamiento en contra de los informes vinculantes, se proponía continuar con la suspensión del ámbito de Petronor «hasta que se concrete una normativa reguladora adaptada a todas las legislaciones que puedan concurrir». Esto no ha sucedido y los terrenos de la petrolera mantienen un «estatus urbanístico» especial. Desde la oposición se lamentó que el Ejecutivo de Lakua estuviese defendiendo los intereses de Petronor en vez de los municipales. En ese contexto, el entonces alcalde, el jeltzale Manu Tejada, en la actualidad miembro del EBB, mencionó la posibilidad de interponer un recurso contra el dictamen de la Comisión de Ordenación del Territorio del País Vasco «porque no estamos de acuerdo con él», pero trece años después no se ha formalizado. Las refinerías fabrican hidrógeno en sus procesos de refino y para producir amoniaco, que luego se emplea en la industria de fertilizantes. Es el hidrógeno «gris o sucio». Ahora, Petronor apuesta por el «verde», de baja huella de carbono. Se trata de una tecnología en desarrollo, subvencionada por la Unión Europea. La construcción de la planta de producción de ese combustible renovable de 100 MW ha recibido 160 millones de euros, lo que cubre el 60% de la inversión inicial de 292 millones. La previsión es que esta instalación permitirá la sustitución parcial del hidrógeno «gris» empleado en la refinería, entre un 22% y un 38,8%, así como su posible uso como materia prima en el sector industrial. Petronor cuenta desde 2023 con un electrolizador experimental, con una potencia de 2,5 MW, en la refinería, y otro más recientemente de 10 MW, en el Puerto de Bilbo, que alimentará a la planta de combustibles que desarrolla con la saudí Aramco, que estará operativa en 2027, según las previsiones, con una inversión de 170 millones de euros. Se contempla que produzca 2.000 toneladas de diésel, SAF y nafta, componente principal de la gasolina. SUSPICACIAS CON UNA NUEVA HIDROLINERA La previsión es que el nuevo electrolizador de 100 MW esté en marcha en el primer semestre de 2029, con el que se contempla cubrir cerca del 25% de las necesidades de Petronor. Es ahí donde surgen las suspicacias por el impulso de una hidrolinera, una instalación para la venta de hidrógeno promovida por Ibil -empresa creada por Repsol y por el Ente Vasco de la Energía (EVE)- que se ubica en una parcela del Parque Tecnológico de Abanto. En un principio se presentó como un ejemplo de colaboración público-privada, pero, cuando hicieron las inversiones y empezó a dar beneficios, el EVE vendió su participación a la multinacional que lidera Josu Jon Imaz, que ahora controla el 100% del accionariado. Petronor, según ha trascendido, tiene en mente la instalación de otra hidrolinera en el entorno del aeropuerto de Loiu, lo que implicaría fuertes inversiones en vehículos por parte de la Diputación o AENA para hacer posible la transformación de derivados del petróleo a hidrógeno. En resumen, inversión pública que garantizaría el negocio. «¿Se trata de descarbonizar los procesos industriales de Petronor o abrir un nuevo nicho de negocio en torno al hidrógeno?», se preguntan desde la izquierda soberanista.