29 MAR. 2026 GAURKOA Vuelos cortos José Félix AZURMENDI Periodista {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} No debo ser el único que llegado a circunstancias vitales como las mías se da a la tarea de ahorrar a los descendientes la ingrata tarea de deshacerse de libros, documentos y objetos que carecen de sentido para ellos. En limpiar sinsentidos andaba yo cuando me topé con “Vuelos cortos”, un libro que en su día me ilustró sobre asuntos y personas de mi interés. Se trata de un libro escrito por la intelectual neoyorquina Barbara Probst Solomon, editado por Anagrama en 1983. Una jovencísima Barbara será recordada por el gran público, si tal existe, por su protagonismo en la fuga de dos notables presos de Cuelgamuros, y por sus posteriores reconocimientos oficiales en la España asentadamente posfranquista. Tiene el valor este libro cuasi memorístico de que habla y cuenta en vivo, mucho antes de que los valores y vergüenzas de la transición se acomodaran a la verdad conveniente y convenida. Se trata de un buen retrato de la élite de la gauche intelectual del tardofranquismo español, junto a apuntes biográficos más o menos novelables, recomendados para que esta biografía novelada no se cayera de las manos del lector. En relación con nuestras cosas dice, por ejemplo, que en el centro de la Rotterdam que visita junto a Juan Goytisolo y su pareja del momento, Ahmed, conformando un picante trío, las paredes de ladrillo visto, «tan holandesas», están cubiertas de grafitis internacionales como «Liberté pour l’ETA, sauvez les basques». A la hora de iniciar su “Diario Político” en julio de 1974 elige la conferencia de prensa que unos encapuchados de ETA han dado ante periodistas extranjeros (en Burdeos) para explicar por qué y cómo hicieron volar el coche de Carrero Blanco. En referencia a «’Operación Ogro’, el relato que hacen cuatro de los jóvenes que participaron en ella», explica que «La ETA se define a sí misma como un frente de liberación con simpatías marxistas», a lo que sigue un comentario de su coleto: «Como el País Vasco sufrió una grave represión política, siempre ha estado, de una u otra forma, en guerra con el régimen de Franco desde el final de la Guerra Civil». El libro le parece «fascinante» y se hará con sus derechos para los Estados Unidos, aunque su distribución se enfrentará a no pocos obstáculos. Barbara se ha reunido con mujeres de presos comunistas y trascribe la conversación que ha mantenido con ellas: «Teniendo en cuenta el odio de los comunistas por los movimientos de izquierda radical, me sorprende que les mujeres se muestren extrañamente pro-vascas; siempre les llaman «nuestros pobres chicos de la ETA». Sin embargo, vosotras no aprobáis los movimientos extremistas». «Cierto», le responden, pero «la ETA es diferente, estamos unidos... contra Franco». La escritora comenta: «A los comunistas siempre les ha costado mucho penetrar en las provincias vascas, la resistencia vasca ha sido más eficaz». Es ella de la opinión de que «Burgos fue decisivo», se refiere al Proceso de Burgos de finales de 1970. Sigue investigando para poder escribir la adaptación de “Operación ogro” y se pregunta si su publicación en inglés contribuirá a aclarar por qué la prensa mezcla a dos grupos tan diferentes como ETA y la Baader Meinhof. De origen judío ella, parece dudar de que la ETA reciba apoyo de la OLP. Le preocupa la situación de Eva (Forest), escribe un artículo sobre ella y comenta que ya no es una desconocida en Estados Unidos y que Franco lo tendrá en cuenta. Y sigue: «A lo largo del invierno de 1975 escribo la versión norteamericana de ‘Operación Ogro’. Le doy a mi padre moribundo un ejemplar, lo mira, le parece magnífico. Franco ha muerto. El FBI me ofrece protección policial (acaban de asesinar a Letelier). Eva Sastre sigue en la cárcel: una espina clavada en el costado de socialistas y comunistas, una víctima de la transición política. En Madrid, hay mucha jeta. Todo el mundo se inventa un nuevo pasado, que en realidad nunca llegó a vivir». Y sigue: «La primavera ha sido crucial. Me asombra que la oposición no se dé cuenta de cuál es será su problema más espinoso: el movimiento separatista vasco. No se puede defender desde un punto de vista moral que los socialistas y comunistas hagan a un lado a los miembros de la resistencia vasca (los presos vascos son los más numerosos); como si sus esfuerzos y la tremenda represión en el País Vasco no hubiera existido. El hecho de que la oposición aísle a los vascos se debe a que se pretende evitar que el Ejército o la Policía se solivianten. La cuestión vasca es muy delicada» Y más adelante: «La oposición ha ignorado al grupo más eficaz de la resistencia español. ¿Es que no conocen la relación causa-efecto? ¿Qué creen que va a ocurrir luego? Cuando la situación de la ETA acabó con el tiempo entrando en un trágico ciclo de represivas torturas policiales y actos terroristas cada vez más aberrantes, los españoles se quedaron desconcertados, como si nunca hubiera existido un momento en el que se hubiese podido buscar una solución más inteligente». Si doy con más reliquias de interés en este repaso de libros que se parece bastante a repaso de vida, volveré a compartirlo con vosotros. Y sigue: «A lo largo del invierno de 1975 escribo la versión norteamericana de ‘Operación Ogro’. Le doy a mi padre moribundo un ejemplar, lo mira, le parece magnífico. Franco ha muerto»