30 MAR. 2026 DECRETO CONTRA LAS CRISIS Dime qué rebajas y te diré a quién ayudas El Gobierno español ha declinado en esta ocasión aplicar una bonificación general a los carburantes, pero el decreto aprobado el pasado jueves incluye rebajas fiscales extra a los combustibles fósiles. Las ayudas al consumo de la electricidad, sin embargo, resultan mucho más progresivas y estratégicas, según subrayan investigadores del Basque Centre for Climate Change (BC3). (Eduardo PARRA | EUROPA PRESS) Beñat ZALDUA {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} El Congreso de los Diputados aprobó el jueves el decreto del Gobierno de Pedro Sánchez para tratar de hacer frente al encarecimiento del coste de la vida provocado por el ataque de EEUU e Israel contra Irán. Son medidas que, aprovechando el aumento de recaudación fiscal, tratan de compensar el alza de los precios reduciendo los impuestos a diferentes bienes. De este modo, deja fuera de la ecuación el control de precios y la posibilidad de gravar extraordinariamente a las grandes energéticas, cuyos beneficios es previsible que se disparen. La medida estrella es la rebaja del 21% al 10% del IVA de las materias primas energéticas, desde la gasolina y el gasóleo, al butano, la electricidad, el gas, la leña y los pellets. En esta ocasión, Sánchez ha declinado repetir la bonificación de 20 céntimos por litro de carburante aplicada tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia, criticada por convertirse, en la práctica, en una ayuda a productores y distribuidores. Con todo, el decreto elimina de forma temporal el impuesto especial a los hidrocarburos -0,38 céntimos por litro para el diésel y 0,47 céntimos para la gasolina-, lo que supone una ayuda directa a los combustibles fósiles. También habrá rebajas fiscales extras en el recibo de la luz. El impuesto especial a la electricidad se reducirá al 0,5% y de forma extraordinaria se suspenderá el impuesto al valor de la producción eléctrica. Sin embargo, no es lo mismo aplicar rebajas fiscales en la factura de la luz o en la gasolinera. Veamos por qué. IMPACTO EN FUNCIÓN DE LA RENTA Un documento del Observatorio de la Transición Energética y la Acción Climática (OTEA), impulsado por el Basque Centre for Climate Change (BC3), recuerda que las ayudas sobre la factura eléctrica tienen «un impacto mucho más positivo en los hogares de renta baja», mientras que las ayudas a los carburantes benefician «principalmente a las rentas medias y altas, pues son estas las que dedican una mayor parte de su gasto a transporte privado». El trabajo, firmado por los investigadores Mikel González-Eguino, Xaquin García-Muros y Luis Rey, acompaña la explicación con una serie de gráficos entre los que destaca el que se recoge junto a estas líneas, pues sirve para ilustrar el fenómeno. En naranja se ve cómo el ahorro esperado mediante las ayudas a la electricidad se distribuye de forma mucho más equitativa en todos los grupos de renta. El ahorro es mayor cuanto mayor es la renta -180 euros para el decil más rico-, porque su nivel de consumo es mucho mayor, pero el impacto es muy notorio también en el decil más empobrecido -112 euros-. Todo se entiende mejor en comparación con el ahorro esperado con las ayudas a los carburantes. En la franja con las rentas más bajas, las rebajas en los combustibles fósiles solo significan 32 euros de ahorro. Por contra, entre los más ricos, los 180 euros economizados mediante la factura eléctrica son menos de los 196 euros que se ahorran mediante las ayudas a los carburantes. Dicho de otro modo, el impacto para las rentas altas es parecido si el empeño se pone en la electricidad o en las gasolineras -180 y 196 euros-, pero hay una diferencia enorme cen el caso de las rentas bajas -de 32 euros a 112-. IMPULSO A LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA El documento, que basa sus evidencias en las lecciones aprendidas durante el shock que siguió al inicio de la guerra de Ucrania, también recuerda que, pese a que decretos de este tipo acostumbran a querer responder a una situación coyuntural, «resulta determinante implementar medidas estructurales que permitan reducir la exposición de la economía a futuras crisis energéticas». Y añade: «La salida estructural a este tipo de crisis pasa por avanzar con mayor determinación en la reducción de la dependencia energética, especialmente de los combustibles fósiles». En este sentido, subraya que las rebajas en la factura de la luz, «además de ser medidas eficaces y progresivas desde el punto de vista distributivo, contribuyen a acelerar la transición energética y la electrificación de la economía». «Todas aquellas medidas que contribuyan a disminuir el diferencial de precios entre la electricidad y los combustibles fósiles como el petróleo y el gas contribuirán a mitigar de forma estructural y permanente el impacto de futuras crisis energéticas», explica el trabajo, que concluye: «La lucha contra la emergencia climática y la seguridad energética son, en este sentido, dos caras de una misma moneda». El informe del OTEA subraya que «la lucha contra la emergencia climática y la seguridad energética son dos caras de una misma moneda»