30 MAR. 2026 AZKEN PUNTUA Fin Iñaki LEKUONA Profesor {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Pascal Raphaël Ambrogi, alto funcionario y autor de libros indispensables como el “Diccionario cultural del cristianismo”, el “Diccionario enciclopédico de María” o el “Diccionario enciclopédico de Juana de Arco”, estima que el francés está cerca de su fin, en grave peligro, entre otras razones porque parte de sus hablantes entienden que su lengua es “inútil” en el panorama internacional y porque la americanización cultural nos lleva “al desastre, a la destrucción de la lengua francesa” y al globish, o sea al puñetero inglés. La única solución visible es, y no hay más salida, el “compromiso ejemplar de las familias y la escuela”, porque “no hablar francés supone colaborar en nuestra desaparición política y cultural”. Pocos días después, “Le Figaro”, diario de una neutralidad política incontestable, se cuestiona -atención, pregunta seria- si “el Estado es responsable del lingüicidio del euskera”, como si como hubiera la posibilidad de una respuesta negativa, como si la reflexión de Pascal Raphaël Ambrogi no pudiera aplicarse precisamente a aquellas lenguas eliminadas del mapa lingüïstico por el idioma de Molière. Lamentablemente, mucho tenemos que correr todavía, porque Bilbo no es sino un punto de etapa de una carrera sin fin, pero con un fin extremadamente vital. Seguimos.