03 AVR. 2026 DE REOJO Ahora no se llama cava Raimundo FITERO {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Resulta que el cava, antes conocido como champán y en ciertos lugares vino espumoso, se llama también Corpinnat. Es un cisma en el Penedès que tiene unas vinculaciones directas con la venta de parte de las acciones de importantes empresas familiares como Codorniú o Freixenet a fondos de inversión y bodegueros extranjeros. La jugada del cambio la encabezan varias empresas de pequeña y mediano tamaño que han creado una denominación donde solo entran cierto tipo de uvas 100% ecológicas, mucho más cuidadosa en la vendimia que debe realizarse a mano y en los trasiegos de producción en bodega, lo que reducirá el número de botellas a la venta, pero subirá la calidad media. Cuando algunas regiones, al rebufo del anticatalanismo provocado por el Procés, empezaron a registrar marcas bajo la denominación de cava en Extremadura, Valencia o La Rioja que toda la facho esfera asumió como propia, no pensaron en esta reacción. Viven ahora en una situación que no saben interpretar de una manera clara, porque el cava va a quedar en manos de empresas sin alma y que comercializarán todo de un manera salvaje, mientras que el espumoso de calidad se está vendiendo ya bajo la denominación de Corpinnat que está registrada en la Unión Europea y que traducida significa «corazón del Penedès» (Cor-Pinnat) por lo que solamente se podrán acoger aquellas bodegas que usen las uvas tradicionales de ese terreno y criadas allí con los métodos más naturales. Estamos ante una evolución del mercado de gran calado que va a necesitar nuevas estrategias.