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Término


Es en noviembre de 1794 cuando el término terrorismo aparece por vez primera en política para designar a los partidarios del Terror, seguramente el episodio más recordado de la revolución francesa gracias entre otras cosas a la máquina del doctor Guillotin, el de, ante la muerte, igualdad. Desde entonces, el vocablo ha evolucionado y se ha aplicado a anarquistas, a socialistas, a nacionalistas… pero siempre personas individuales o grupos organizados, nunca más a los Estados.

Cuando Hitler invadió Francia, terrorista no era el III Reich sino los resistentes, que saboteaban vías férreas, asaltaban alguna kommandantur o atacaban convoyes nazis. O cuando en Argelia respondieron con las armas al colonialismo francés, los resistentes no eran sino malvados terroristas alzados contra la muy republicana y democrática metrópoli, cuya represión era silenciada por los medios de París.

Hace unos días la eurodiputada francesa de origen palestino Rima Hassan ha sido detenida por apología del terrorismo por un tuit, mientras que cientos de opinadores, periodistas y políticos se siguen expresando impunemente como partidarios del terrorismo israelo-estadounidense en Gaza, Cisjordania, Líbano o Irán. Se diría que el terror de Estado, por impune, no tiene término.