16 AVR. 2026 DE REOJO Juez en excedencia Raimundo FITERO {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Cada vez que se señala biográficamente a alguien como juez en excedencia se abre un cofre lleno de reminiscencias de un pasado gris pardo. Es de imaginar que la carrera judicial está llena de personas con vocación de impartir justicia, que cumplen sus menesteres con total profesionalidad y que dejan su ideología en la percha donde guardan la toga, pero si nos atenemos a los tiempos actuales, en los que el deterioro democrático se significa de manera exuberante en los considerandos de demasiados jueces, la excedencia siempre es para ocupar lugares de máximo relieve en empresas, despachos de abogados, partidos políticos o gobiernos. Los dos ministros que tienen una tendencia más clara a tumbarse hacia la derecha son jueces en excedencia, Robles y Marlasca. Este último guarda unos silencios dolosos que asustan. Todas las prácticas violentas, todos los abusos en todo el organigrama de su departamento dan detalles de una gestión demasiado tolerante con el autoritarismo uniformado con tufo de extrema derecha organizada. Lo de Margarita Robles es otro asunto de amor a los uniformes que sobresale. Pero, por si faltaba algo que ayudara a entender mejor la tendencia, es que ese grosero y violento parlamentario de Vox, José María Sánchez, que increpó de manera tabernaria al vicepresidente del Congreso subiendo hasta su estrado, es un juez en excedencia. Vox tuvo otro diputado autonómico juez en excedencia, en Andalucía, que hizo maravillas con las subvenciones. Cuando acaban su excedencia, vuelven a los juzgados de manera automática. Como el juez prevaricador Baltasar Garzón.