22 AVR. 2026 Todas las decisiones son lícitas, pero no eficaces Carlos GIL ZAMORA Analista cultural {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Defensor acérrimo de las adaptaciones, revisiones, aplicación de nuevos puntos de vista a todas las obras de la literatura dramática, podremos considerar que no siempre todas las decisiones, por muy atractivas que parezcan, son eficaces, aportan, mejoran o simplemente distorsionan o colocan a las obras en otro lugar del que habían estado o se encontraban mejor amparadas por el conjunto en su estreno. En los dos casos se trata de obras escritas para ser interpretadas por actores varones y así se hicieron, pero que en nuevos montajes eran interpretados por mujeres. Hace unas pocas semanas vimos en Antzoki Zaharra de Donostia “Cantando bajo las balas” de Antonio Álamo, que retrata la figura del general Millán Astray y que estrenó el fallecido Adolfo Fernández, con la interpretación majestuosa de Ane Gabarain, pero no encontré en la representación presenciada nada más que distracción, me apartaba del foco principal. Puede ser un problema del que mira.Pero hace unos días vi una versión de “El veneno del teatro” de Rudolf Sirera, interpretado por dos mujeres, y me pareció que no aportaban nada, es más, restaban por cuestiones estéticas y de acciones superpuestas muy forzadas. No es suficiente tener una buena idea, sino que hay que plasmarla de manera eficaz en escena.