02 MAI 2026 AZKEN PUNTUA Thiago y Said somos todas Amparo LASHERAS Periodista {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} El ejército sionista de Israel interceptó en aguas internacionales 22 barcos de la Global Sumud Flotilla y detuvo a 180 activistas de varios países, siete de Euskal Herria. Horas más tarde los desembarcaron en Creta, excepto a dos conocidos representantes de la GSF, el brasileño Thiago Ávila y el palestino Said Abukeshek. Todo un acto de piratería que no tiene nada que envidiar a los abordajes de aquellos corsarios del siglo XVI. Ahora, en el siglo XXI, el orden internacional que durante décadas se ha calificado de “democrático”, “progresista”, incluso “humanista” hace tiempo que saltó por los aires de la mano del sionismo israelí y de su inseparable compañero EEUU. Pero no hace falta que lo repita. Aunque fragmentada, la normalización de la guerra se ha metido en nuestras vidas, en nuestros análisis y se filtra poco a poco en el pensamiento. En cierto modo el capitalismo está ganando la batalla de las ideas. El abordaje ilegal y violento de la GSF y sobre todo el secuestro y desaparición de Thiago y Said son una vuelta de tuerca más en una estrategia política. Un ataque directo a la organización y a la acción civil. A la solidaridad y a la desobediencia. Una advertencia a la resistencia y a la esperanza. Lo que les ha ocurrido a Thiago y a Said nos está sucediendo a todos y todas.