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JUGADA MAESTRA

Del clásico británico al thriller moderno


La nueva película de John Patton Ford bebe tanto del thriller estadounidense como de la comedia negra británica, reimaginando el clásico “Ocho sentencias de muerte” (1949) en un contexto actual más ácido y explosivo. Una sátira sobre la ambición desmedida, el poder y el culto al dinero dentro de las élites.

Becket Redfellow (Glen Powell) es el heredero repudiado de una familia obscenamente rica. Para recuperar la fortuna que le fue negada al nacer, llevará a cabo un ambicioso plan: eliminar a los siete familiares que se interponen en su camino, incluyendo a su propio abuelo (Ed Harris). Pero también tendrá que lidiar con la complicada relación con Julia (Margaret Qualley), su primer amor.

John Patton Ford construye el relato alrededor de un protagonista incapaz de aceptar su lugar en el mundo, como reflejo de una cultura del éxito en Estados Unidos que empuja a no poner límites a la ambición.

El reparto secundario refuerza esta mirada crítica: Ed Harris encarna a un patriarca implacable que personifica el poder llevado al extremo -«todo se trata de ganar y hacer lo necesario para conseguirlo»-, mientras que Margaret Qualley interpreta a Julia, una figura seductora y ambigua que deja claro que «todo gira en torno al estatus y el dinero».

«OCHO SENTENCIAS DE MUERTE»

Allá por el año 1949 se estrenó “Ocho sentencias de muerte”, una comedia negra británica dirigida por Robert Hamer que con el tiempo se ha convertido en un clásico del género.

La historia sigue a Louis Mazzini, un hombre que busca vengarse de una poderosa familia aristocrática que lo ha marginado, eliminando uno a uno a los herederos que se interponen en su camino al título.

Con un tono elegante e irónico, la película retrata con agudeza la rigidez de las clases sociales y la obsesión por el estatus en la sociedad británica.