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La concepción personal de la geometría de Chillida

El personal concepto del volumen geométrico que manejó Eduardo Chillida es el eje de la exposición abierta en Chillida Leku, de la mano de Larry Bell y Nora Aurrekoetxea.

Imagen de la muestra de Eduardo Chillida. (Maialen ANDRES | FOKU)

La muestra “Cuerpos geométricos” ofrece un recorrido cronológico desde las primeras obras de juventud de Eduardo Chillida, como “Yacente” o “Concreción”, realizadas en yeso y vinculadas todavía a la figuración. El caserío Zabalaga de Hernani alberga 40 obras que muestran el itinerario de Chillida desde sus primeras piezas, elaboradas en los años 40, hasta las de carácter arquitectónico a partir de los 80.

La investigación para llevar a cabo la exposición evidenció el uso de cuerpos geométricos como la esfera y el cubo como una constante en la trayectoria de Chillida.

La esfera se asocia con lo telúrico, el cosmos, el movimiento rotatorio, la ingravidez, mientras el cubo es un símbolo de la delimitación espacial que evoca estabilidad y permite al artista explorar en el interior de la pieza, explica la comisaria de la muestra, Estela Solana.

De ese momento es el mural que ideó para el estadio de Atotxa en Donostia, un proyecto que abandonó tras la rotura accidental de la pieza en un transporte desde París y junto al que posa un Chillida de 26 años en la fotografía que abre la exposición.

A comienzos de los 50 la introducción del hierro en su universo artístico produce un giro que se traduce en piezas articuladas mediante planos curvos o esferas concatenadas como en “Música de las esferas II”, que por primera vez se exhibe en el caserío Zabalaga.

Los años sesenta suponen un nuevo cambio de rumbo con esculturas de más peso y densidad, con más masa, y a partir de la década de los 80 el elemento arquitectónico rige la creación del artista.

UN NUEVO PROYECTO

El director del museo, Mikel Chillida -nieto del escultor-, explica que “Cuerpos Geométricos” inaugura un nuevo proyecto por el que Chillida Leku incorpora la participación de dos artistas invitados que presentan cada uno una única obra como contrapunto a las piezas del escultor vasco. En esta ocasión se trata de Larry Bell (Chicago 1939), conocido por su técnica de vidrio laminado con metales al vacío, del que se expone ‘Triolith D’ (2020), una escultura de planos triangulares en la que luz es un material más que transforma la pieza.

Por su parte, Nora Aurrekoetxea (Bilbo, 1989), presenta “Aulki bat” (2019), realizada durante su etapa de investigación en el Royal College of Art de Londres en colaboración con la estilista alemana Milena Diekmann.