21 OCT. 2026 «Una historia de Bilbao»: La memoria se invoca con risas Tres hombres del teatro vasco de diferentes generaciones -Ramon Ibarra, Lander Otaola y Asier Hormaza- se han unido en “Una historia de Bilbao”, la comedia que se estrena este fin de semana en el Teatro Arriaga. Nostalgia pasada por el filtro de la risa. Muchas risas. De izquierda a derecha, Lander Otaola, Ramon Ibarra y Asier Hormaza. (Oskar MATXIN | FOKU) AMAIA EREÑAGA BILBO {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} El germen del que ha surgido “Una historia de Bilbao”, la obra teatral que se estrena el viernes (19.30) y el sábado (19.00) en el Teatro Arriaga de Bilbo, es la pieza corta de 20 minutos que el actor Lander Otaola (“Ane”, “Vaya semanita”, “Touré detektibea”) escribió para el Festival de Teatro Breve de Pabellón 6 en 2025. Sobre el escenario, estaban él mismo -no en vano, partía de su autobiografía; es nacido en 1989- y Asier Hormaza (Algorta, 1970), tremendo, transfigurado en su aitite. Dirigía otro amigo, Ramón Ibarra (Getxo, 1958). Y aquello fue un ataque de risa constante, damos fe de ello. Un viaje surrealista al pasado de Bilbo y a aquella Euskal Herria industrial y peleona que ya no existe; y otro viaje también al futuro que ya estamos viviendo. Nostalgia, humor, chistes y referencias muy de El Botxo, pero muy del país a la vez... La pieza se alzó con el Premio del Público del festival y ahora ha “crecido” para saltar a escenarios como el del Teatro Arriaga. Por cierto, parece que hay ganas de verla, porque el ritmo de venta de entradas va francamente bien, como han apuntado desde el teatro. Han tenido que ampliar varias veces el aforo. «Todo el mundo nos decía: ‘Tenéis que hacer la versión larga’. Es lo que hemos hecho. Y más que la versión larga, ha sido la versión crecida», explicó ayer Ramon Ibarra (Getxo, 1958) en la presentación ante los medios. La obra ha crecido para contar la historia de una familia vasca a lo largo de un siglo. Homenaje nostálgico a una Euskal Herria industrial, oxidada, peleona y, de tan fea, bella, aquí están incluidas las pintadas, las jeringuillas, las bilbainadas, los euskalkis o la movida situación política. «No se cuenta la historia de Bilbao, como se pudiera pensar, sino unas historias de Bilbao relacionadas con alguien que ha nacido en Bilbao a finales de los 80 y que continúa viviendo en la capital. Es una muy sana comedia para, por una parte, reírnos de las relaciones familiares y, por otra, de lo que fue ese pasado», explicó Ibarra. «Tenemos dos actores, una escalera y cuatro cubos», añadió. Bueno, puntualizaríamos, tienen un texto a ritmo trepidante y dos estupendos actores. A veces no hay nada mejor que volver a la esencia, al teatro puro. Para acompañar, están la música de Iñaki Maruri al piano y el espacio sonoro de Oizeder Mayo. Lander Otaola: «Si nos dicen hace veinte años que vamos a tener el patio de butacas del Arriaga lleno dos días, no nos lo hubiéramos creído. Yo he crecido viendo a Asier y a Ramón en los escenarios. Ellos han sido parte de Maskarada y de Karraka, que son dos de las compañías más importantes que ha habido en Euskal Herria». Por su parte, Asier Hormaza quiso dedicar un recuerdo a la dramaturga y directora Garbi Losada, recientemente fallecida: «La voy a tener muy presente y las dos funciones van a ir por ella. Hemos perdido una gran mujer, una gran creadora del teatro vasco contemporáneo». LO LOCAL ES UNIVERSAL Otaola ha podido por fin estrenar en el Arriaga, «un teatro que de verdad apoya el talento local, el teatro local», añadió. «Esto se llama ‘Una historia de Bilbao’ porque creo que las historias vascas las tenemos que contar los vascos. Me agota que vengan de fuera a contar cómo somos. Y creo que un autor tiene que escribir de lo que sabe. Esta una historia personal y localista, pero es que lo más local es lo más universal. Empezamos la función en los años 80, después de las inundaciones, y termina en 2050». Por cierto, que se están encontrando con problemas a la hora de vender a los programadores la obra fuera de Bilbo. «Servidor es un poco ya mayor para estas cosas y en 1984 estaba encima de un escenario haciendo un espectáculo que se titulaba ‘Bilbao Bilbao’. Lo distribuimos por todo Euskal Herria y lo llevamos hasta Extremadura, y las risas se producían exactamente en los mismos sitios. Cuando la cosa funciona, se universaliza en la cabeza de todo el mundo», finalizó Ramon Ibarra. CONTAR«Esto se llama ‘Una historia de Bilbao’ porque creo que las historias vascas las tenemos que contar los vascos», afirmó Lander Otaola, actor y autor del texto.