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REAL SOCIEDAD

A rebufo de los puestos Champions

Los donostiarras se adelantaron en el marcador con un tempranero tanto de Óskarsson, el Levante empató en el ecuador de la primera parte y Turrientes anotó el 2-1 definitivo cinco minutos después. Quinta plaza con 19 puntos, uno por debajo del Betis.

Turrientes, autor del gol de la victoria, trata de salir con el balón rodeado de rivales. (Andoni CANELLADA | FOKU)

Cuarta victoria consecutiva en Liga, doce puntos de doce posibles que le sirven a la Real para colocarse a rebufo del Betis, que ocupa la última de Champions, esa que queda para los mortales. Si en Lillestrom el equipo fue una bola de demolición que se llevó todo por delante gracias a una enorme efectividad, ayer no hubo tanta puntería y el resultado fue corto para las ocasiones generadas.

En el otro lado de la balanza, si con 1-0 costó controlar el choque y el rival no necesitó gran cosa para equilibrar la contienda, con el 2-1, y sobre todo en la recta final, se consiguió neutralizar al conjunto granota y llegar tranquilos al pitido definitivo.

Cuatro fueron las novedades en el once inicial, con Remiro, Fort, Turrrientes y Óskarsson. Dos de ellos protagonizaron el primer tanto. Sucic la puso de exterior para la carrera del catalán a la espalda de la defensa y su centro al corazón del área lo mandó el islandés (0-1, m.6).

El tanto permitió a la Real tomárselo con tranquilidad. En exceso. El Levante se fue haciendo con la manija, y Nacho Pérez mandó a la red un balón al segundo palo ante un Remiro que se confió (1-1, m.23). Vuelta a la casilla de salida. Thiago Fernández pudo completar la remontada en una rápida contra, pero su disparo se marchó.

A esta Real le va la marcha, y espoleada por la reacción visitante, volvió a tomar la delantera en otro balón abierto por Sucic hacia Guedes. El portugués se aturulló al pisar el área, pero el balón le llegó suelto a Turrrientes, que lo cruzó a la red (2-1, m.27).

UNA OCASIÓN TRAS OTRA

Casi repite Óskarsson en el 29, pero su picadita sobre la salida del exportero realista se fue fuera por poco. Este equipo es pura dinamita cuando juega vertical y mete ritmo, y sufre más cuando trata de bajar las pulsaciones. Lo entendieron así los blanquiazules, con otra cabalgada de Fort que Guedes remató mal a pesar de haber tenido tiempo para controlar el balón y prepararse el disparo. La tuvo Óskarsson, luego Sucic, los locales buscaban el tercero antes del descanso.

El Levante pudo empatar con un disparo de Romero, pero esta vez Remiro estuvo brillante sacando su manopla derecha. Al descanso la Real ya acumulaba once remates, pero contrariamente a la enorme efectividad exhibida en Noruega, solo tres entre los tres palos.

Nada más comenzar la segunda parte los de Matarazzo firmaron una jugada de Play Station, saliendo con el balón jugado desde el costado derecho de su defensa para finalizar con un remate de Guedes que se escapó por muy poco.

Pasada la hora de juego, el técnico comenzó a mover fichas, dando entrada a Barrene y Aramburu -que volvía tras su lesión- por Sucic y Fort. Precisamente Barrenetxea puso un caramelo para ampliar la renta, pero Óskarsson no llegó y Guedes no encontró portería.

También reapareció el otro venezolano, Yangel Herrera, que ocupó el lugar de un Turrientes que nunca desentona cuando tiene una oportunidad. La Real había tenido oportunidades suficientes para llegar a una recta final más desahogada, pero su poca puntería le condenaba a un marcador apretado, aunque daba la sensación de que el choque estaba bastante controlado.

El Levante quemaba sus naves mientras la Real seguía apretando muy arriba y defendiendo atrás hombre a hombre. Ayer sí, los donostiarras consiguieron matar el crono sin sufrir y viajarán a San Mamés con la flecha hacia arriba.