30 OCT. 2026 JOPUNTUA Ganar o no saber perder Alvaro REIZABAL Abogado {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Sorprendente e ilusionante la remontada del viejo Lula frente al delfín de los Bolsonaro. Tras su victoria en la primera vuelta de las elecciones cariocas, Flavio vendió la piel del oso antes de cazarlo y se llenó la boca prometiendo que la primera medida que iba a tomar cuando fuera presidente iba a ser la de indultar a su padre Jair, en arresto domiciliario, cumpliendo pena de 27 años de forma atenuada por las condenas que pesan sobre él, nada menos que por intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022 y por liderar un grupo criminal armado. En definitiva, por no saber perder y aceptar el resultado de las urnas, usando la violencia sistemática que puso de moda Trump y que ahora es utilizado por todos los candidatos de derechas: si no ganan ellos, no aceptan el resultado y lo achacan a fraudes electorales. Su aventajado sucesor, Flavio, tampoco aceptó su derrota, y también habló de pucherazo, hasta que vio que sus amigotes pasaban de él y decidió poner pies en polvorosa ante el riesgo cierto de que la justicia de su país le empapele por diversos delitos, entre otros, por blanqueo de dinero. Así que, aprovechado su doble pasaporte y su amistad con Motosierra Milei huyó, pasando por Argentina, rumbo a Miami, donde se le sitúa ahora amparado por el paraguas de Trump. Había un Bolsonaro condenado y preso, y ahora hay dos: el de antes y el exiliado Flavio, prófugo de la justicia. Mal negocio para ellos este de no saber perder. Lamentablemente, Netanyahu no ha perdido las elecciones, pero el resultado obtenido se lo pone mucho más complicado y deberá contar para formar gobierno, si lo consigue, con los partidos palestinos, a los que, siguiendo el patrón de los malos perdedores de derechas, ha acusado de robar las elecciones. Más le vale que pueda gobernar, porque de lo contrario, puede acabar como los Bolsonaro: o preso o en el exilio, que también este tiene cuentas pendientes. ¿No les parecen muy raros los accidentes de un medio tan seguro como el tren con decenas de muertos en épocas preelectorales? Da miedo pensarlo, pero… Si no ganan ellos, no aceptan el resultado y lo achacan a fraudes electorales