08 NOV. 2026 DE REOJO Cuesta reconocer las calles Raimundo FITERO {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Cada vez que un fondo buitre compra un edifico entero me asalta una duda metodológica: si se trata de un montón de ciudadanos dueños de un piso en propiedad horizontal cada uno, ¿cómo logran que todos y cada uno venda? ¿Lo logran por hacer ofertas que no pueden rechazar, por convencimiento disuasorio o por métodos que rozan el código penal debido a la presión ejercida? Tanta unanimidad, y en casos rapidez, asusta. ¿Dónde se van a vivir estos ciudadanos con lo que les pagan? Existirá mucha casuística, pero las sospechas aumentan debido a la reiteración en zonas de las grandes capitales donde más ha crecido el precio de los inmuebles. Por algo será. Leo una noticia de las que coagulan la memoria histórica, hasta el compromiso histórico que nunca llegó a fraguarse en forma de gobierno de Italia, pero ahora se abre un hotel de lujo de cinco estrellas en el edificio que fue la gloriosa sede del Partido Comunista de Italia, ese mítico y controvertido PCI que tiene en su columna vertebral desde Gramsci a Berlinguer, el que junto a Carrillo se transformó en la búsqueda de un eurocomunismo que los llevó a una socialdemocracia inoperante, y de allí a su desaparición y cambio de nominaciones. El PCE todavía sigue operando en el reino de España, aunque en fase de eterna crisálida desorientada. Estas especulaciones inmobiliarias influyen de una manera absoluta en la configuración de todas las localidades tensionadas hasta límites insospechados. ¿El turismo es un bien infinito, o la gentrificación galopante y uniformidad de los comercios que provoca va en contra de su mantenimiento?