24 NOV. 2013 HEMEROTEKA Largo, el camino hacia el Estado Editorial LIBERTE, 2013/11/17 El fracaso del Gobierno libio para integrar las milicias dentro del cuerpo de Policía y el Ejército era previsible. El régimen de Gadafi no se basó en instituciones, sino en los poderes tribales. Cientos de milicias formaban la columna vertebral del sistema de Libia a través de comités populares que servían para la organización de la gobernanza de los asuntos públicos y la distribución de la renta. La repentina caída de Gadafi en 2011 ha puesto de manifiesto el sistema medieval que ha mantenido Libia durante décadas, sin instituciones, sin futuro político claro. Si los iniciadores de la revolución, impulsada por la fuerte intervención de la OTAN, rápidamente aplaudieron la muerte de Gadafi y su sistema, nunca habrían imaginado que el país alcanzaría semejante nivel de caos (...) los retos no son solo la aplicación de un proceso democrático como es el caso de Túnez o Egipto. Se trata, en primer lugar, de convencer a los milicianos, y son muchos, y sobre todo fuertemente armados, de la necesidad de construir un estado. Algo que Libia nunca ha conocido. Un proceso de diálogo, si algún día hay diálogo, que puede durar años, dada la cultura de los milicianos y de los medios a su alcance en términos de capacidad para hacer daño. El secuestro del primer ministro, Ali Zeidan, en octubre pasado por los islamistas fue la señal de que las milicias estan vinculadas y tienen conexiones con otros grupos relacionados con el contrabando y el terrorismo en un Sahel convertido en un polvorín. Luego, vendrá el debate sobre la democracia. En este caso, se tratará de consolidar las instituciones elegidas, ampliando el campo de los derechos humanos, de poner fin a las disparidades regionales, restaurar la diversidad cultural y lingüística, así como el lugar de la religión en el espacio político. La indignación de los libios contra el poder de las milicias podría ser el comienzo de esta larga y peligrosa batalla para construir una república. No sin sacrificios. Los libios lo saben desde ahora.