09 DéC. 2013 Laboral Kutxa Baskonia cae ante Valencia Basket Un error en la defensa final hace que se escape el triunfo Justin Doellman anotó la canasta ganadora a 2,6 segundos, producto de la falta de cambio defensivo en los bloqueos. Justo antes, dos tiros libres de Mainoldi parecían dar la victoria a los baskonistas en un partidazo. Arnaitz GORRITI LABORAL KUTXA BASKONIA 78 VALENCIA BASKET 79 Cuando los técnicos hablan de que los partidos se deciden por detalles, tienden a pensar en jugadas como la que decidió ayer el duelo entre Laboral Kutxa Baskonia y Valencia Basket, con triunfo taronja por 78-79. A 2,6 segundos del final de un partidazo, los gasteiztarras ganaban por 78-77, después de que Mainoldi encestase sus dos primeros tiros libres... ¡de toda la temporada! Velimir Perasovic pedía tiempo muerto y ordenaba la jugada. Oliver Lafayette hacía volar el balón, mientras que Justin Doellman se aprovechaba del bloqueo indirecto de Rafa Martínez para anotar una bandeja en alley oop. El triple posterior de Heurtel, desde medio campo, no llegaba al aro. ¿Cómo pudo suceder? It's basketball, man!, diría el bueno de Richard Scott, pero lo cierto es que Mainoldi se quedó en el bloqueo de Martínez sobre Doellman, y no hubo cambio defensivo. Pleiss, que andaba cerca de la zona y que en sus 19 minutos de juego se mostró insuperable, decidía seguir la marca de Dubljevic -muy atinado ayer en el triple-, y San Emeterio prefería seguir a un Rafa Martínez autor de 11 tantos en el cuarto período. Total, que Hanga -muy bien el húngaro en su segundo partido, con 10 puntos y 12 de valoración-, que defendía a Sato en la esquina opuesta, terminó siendo el jugador más cercano al ala-pívot taronja en el momento de su lanzamiento. Una de esas jugadas desgraciadas que invita a tirarse de los pelos. Variedad e intensidad Con todo, es injusto limitar el duelo entre gasteiztarras y valencianos a ese último lance, o a una jugada anterior en la que Rafa Martínez establecía el 76-77 desde la línea de tiros libres pese a que el tapón que le puso Hanga fuese limpísimo. O al tiro que erraba Heurtel -enorme el francés con sus 13 asistencias y un juego que va asentándose- con 76-75 a pase de Pleiss y con toda una posesión que jugarse. Hubo errores, pero menos que los aciertos en un partido digno de play offs o del Top 16. Los gasteiztarras, aunque ahora suene irónico, frenaron a Doellman, y hasta la irrupción final de Martínez, fueron Sato y Dubljevic los encargados de aportar puntos entre los taronja. El Laboral Kutxa Baskonia incordió lo suyo con defensas zonales 2-3 tras saques de banda y fondo, y hasta una match up en la que cuatro hombres defendían en zona y se cubría en individual al hombre con balón. Por parte gasteiztarra destacó ante todo la conexión entre Heurtel y Pleiss, y cuando el alemán tuvo que sentarse por culpa de las faltas, Hamilton le dio un buen relevo. Entre los exteriores, Jelinek mostró que va a más, y resultó muy perjudicial su expulsión tras una personal y una técnica. San Emeterio y Hanga también dieron de sí. La escuadra baskonista ganaba 64-59 al inicio del último cuarto, pero se topó con los triples taronjas y además se vio en bonus de personales. Sus recursos lo mantuvieron no solo en el choque, sino que muy cerca de imponerse, pero pagó muy caro ese último error defensivo. «Da rabia; sabíamos lo que iban a hacer» «Han hecho lo que sabíamos que iban a hacer, pero ha habido un error porque un jugador se ha quedado en el bloqueo. Es eso, sencillamente: un error que nos cuesta el partido». No podía ocultar Sergio Scariolo la rabia por lo acontecido, sobre todo porque subrayaba que «sabíamos lo que iban a hacer y en el tiempo muerto habíamos avisado lo que iba a pasar». «Este tipo de detalles son pura atención, pura concentración. Nos servirá de lección para el futuro; jugadores que no están tan acostumbrados a disputar estos finales de tanta intensidad y tensión, aprenderán, y la próxima vez los jugarán mejor», culminaba el preparador de Brescia. Más allá de la última jugada del duelo, el técnico gasteiztarra declaraba que «a pesar de todo, debo felicitar a los jugadores por dar la cara ante un rival muy bueno. Hubiese podido ganar cualquiera de los dos, ya que el partido se ha decidido por pequeños detalles. Lamentablemente, no basta con el corazón o un poco de calidad para competir a alto nivel. Hay que tener mucha concentración y atención en el momento en el que se deciden los partidos. Pero esto confirma que somos un equipo que va para arriba». A. G.