17 DéC. 2013 CRíTICA rock Ruper Ordorika conquista y Kafe Antzokia celebra su 18 aniversario Pablo Cabeza La memoria no recuerda actuación alguna del seductor Ruper Ordorika en Kafe Antzokia de Bilbo donde no se haya colgado el cartel de «Sarrera agortuta», y el sábado pasado no fue diferente. Con ambiente predispuesto y con el público convertido en el quinto «mugalari», la noche comienza con «Gure bazterrak», de Mikel Laboa y que Ordorika recrea en su último disco «Azukre koxkorrak». La solemnidad de la canción no propicia la algarabía; al contrario, invita al recorrido interior y la pausa, quizá extraño para el inicio de un concierto, pero también una excelente forma de crear un sentimiento común: comunidad, alma y fiesta. La fiesta que llega con la segunda versión de «Azukre koxkorrak», «Sigarrillos amarillos», que le sirve al músico para recordar a Josu Zabala, el compositor de la canción aparecida en el vigoroso «Hertzainak». Con el tercer título ya se escucha el primer «Aupa Ruper», un saludo habitual en cada uno de los numerosos viajes del solista por la superficie de Kafe Antzokia. Queda por conocer si es siempre el mismo aficionado con idéntico y perpetuo ritual. No cabía esperar que el concierto del pasado sábado fuese una revisión de «Azukre koxkorrak», pero Ordorika continúa noche con dos recuperaciones más: «Garraztasuna», de Koska, y «Ezekielen prophezia», de Itoiz, recibida con entusiasmo. No obstante, a partir de este punto el concierto abandonaría el juego de versiones para reparar en el repertorio abierto del músico de Oñati, Gasteiz y Bilbo. «Argia», «Martin Larralde», «Eztanda», «Zuhaitz alferra»... que desembocan en una nueva versión «Ama Euskadi», de Etxahun Iruri, recibida también con emoción. Continúan los vítores, el cambio de guitarra Fender por acústica, según clima y canción, como el paso de la eléctrica de Arkaitz Miner al violín, apoyado por una buena pedalera y un talento natural para diversificarse instrumentalmente. Sobrado va asimismo de recursos el expresivo Hasier Oleaga, con su batería siempre de costado y a la izquierda del chico de gafas. Atrás, con cierto halo de timidez, el eficiente Fernando «Lucho» Neira, quien aporta también, como Hasier, algún que otro apoyo vocal. Con la cortesía acostumbrada, Ordorika les presentará un par de veces a lo largo de las casi dos horas de concierto. Transitan por el animado ambiente de la sala «Kantuaren gauza galdua», «Agurraren lezioa», «Zaindu maite duzun hori»... para llegar a la primera despedida y bis, que se lleva dos momentos calientes: «Sarri sarri» y la musculosa «Ene begiek», una de las canciones que menos falla en el repertorio de Ordorika. Tras una nueva despedida, toma el micrófono Mikel Urbeltz en nombre de Kafe Antzokia, quien recuerda los 18 años que cumple el proyecto y la solidez de este como vínculo de unión entre cultura, identidad y euskara. Suena la tradicional «Labexomorro», gran ambiente, despedida concierto, y final con brindis general.