29 MAR. 2014 bilbao basket «Acuerdo de voluntades» para lograr desbloquear la situación Se acordaba la transmisión de las acciones del máximo accionista al nuevo grupo gestor. El plantel está en Barcelona, pero ha pedido una notificación notarial para decidir si desconvoca la huelga. Arnaitz GORRITI La situación de Bilbao Basket se desbloquea. Gorka Arrinda, accionista mayoritario del Bilbao Basket, alcanzaba anoche tras una reunión un «acuerdo de voluntades» con el grupo alternativo que aspira a gestionar el club bilbaino y que lidera Iñaki Calvo, para transmitir la «totalidad» de sus títulos y, en principio, desbloquear la situación que paraliza a la entidad. En una nota publicada en la página web del club, se aclaraba que «para que se haga efectiva la materialización» de este traspaso accionarial únicamente restaría «el cumplimiento de los consiguientes y pertinentes trámites legales». Entre tanto, mientras que se llama a una Junta Extraordinaria de Accionistas, que se especula podría llevarse a cabo el próximo 22 de abril, el propio Gorka Arrinda «continuará, interinamente, con el control de la administración y gestión del club». Ese grupo alternativo, como ya era conocido, es el formado por el actual vicepresidente, Iñaki Calvo, el empresario Enrique «Curro» Guzmán, Carlos del Campo, Francisco Javier Montoya y Juan Elejalde, todos ellos ligados anteriormente en algún momento al club bilbaino. Ahora toca saber si la plantilla bilbaina desconvoca una huelga que entra en vigor a medianoche de hoy. Los pupilos de Rafa Pueyo, que esta vez no emitía rueda de prensa previa alguna, estarán en Barcelona, pero al cierre de la edición aún no habían tomado una decisión al respecto. Y es que, según lo trascendido, los jugadores habrían solicitado una notificación notarial del traspaso de poderes escenificado anoche en Bilbo. En el caso de tener el papel firmado, podrían acceder a poner punto final a su convocatoria de huelga y, por ende, jugar en el Palau Blaugrana. Una tarde de perros Se esperaba que los jugadores pudieran pronunciarse definitivamente hacia las 18.00, pero la cosa se alargó hasta bien entrada la noche. Nada de ruedas de prensa, sino a la espera de un comunicado aclaratorio que tardaba en llegar, como si de un cónclave cardenalicio se tratase. Tanto la prensa como los aficionados visitaban diversas cuentas de twitter a la espera de conocer cualquier atisbo de filtración, convirtiendo la espera en un continuo ejercicio de desesperación y especulación. La imaginación volaba al igual que las manecillas del reloj, dando lugar a conclusiones apocalípticas e integradas, con historias que asemejaban a los «Doce Hombres Sin Piedad» de Sidney Lumet, en el que se escenificaba una votación en la cual la plantilla bilbaina decidía continuar la huelga con la salvedad de Grimau y Mumbrú, y en el que se exigía la firma inmediata de Arrinda para que sus acciones pasaran a manos del grupo liderado por Iñaki Calvo, bajo la promesa de que, sin esa firma, no se desconvocaría la huelga. Hacia las 21.15, llegaba el comunicado de Bilbao Basket, en el que se daba de forma oficial carpetazo a la era de Gorka Arrinda, lo cual al mismo tiempo desbloqueaba la situación para la plantilla. Obviamente, ese escrito no aclaraba la postura de una plantilla ya más que harta de promesas incumplidas y dilaciones no solo en el pago de sus salarios, sino en el rumbo a tomar por un club muy marcado por la figura de Gorka Arrinda que, de a poco, al fin parece salir de escena definitivamente. Posteriormente, se conocía, a falta de más detalles, que los jugadores habrían solicitado una nota con firma notarial del «acuerdo de voluntades» alcanzado entre los antiguos y los nuevos rectores de Bilbao Basket. A falta de dinero contante y sonante, algo tangible con lo que poder trabajar y tomar una decisión con todas las de la ley. El mayor escollo existente parece al fin franqueado, pero la realidad de Bilbao Basket sigue pendiente de un hilo.