07 AVR. 2014 IBILIZ IBILI | ANTXON ITURRIZA Vuelta a la barranca de Altzolaraz Circuito en torno al escondido valle guipuzcoano Solía decir el recordado Luis Pedro Peña Santiago que hay lugares por los que no se pasa: hay que ir. Uno de ellos es la barranca de Altzolaraz, un escondido enclave, cercano a la costa guipuzcoana, en torno a cuyas alturas nos proponemos hoy describir un amplio circuito montañero. Actualmente Altzolaraz es un paraje olvidado, pero no siempre fue así. Hubo tiempos en los que las aguas de su regata daban vida a ferrerías y molinos, se explotaban vetas minerales y por sus laderas discurrían calzadas que unían la costa y el interior. Por otra parte, los vestigios encontrados en la cueva de Amalda demuestran que hace ya 40.000 años había asentamientos humanos en la zona. Para iniciar el recorrido deberemos situarnos en las profundidades de este valle. Siguiendo una muy estrecha carretera cementada, que parte de Aizarnazabal y discurre en paralelo a la regata, llegaremos hasta el caserío Errota Txiki, cuyo nombre denota su antigua función. Atrás habremos dejado la antigua ferrería de Bekola, que data del año 1734. Es el momento de comenzar a caminar. Daremos los primeros pasos cruzando el puente de piedra que salva las aguas de la regata. Al otro lado quedan las ruinas del palacio de Altzolaraz. Al frente, una antigua calzada dibuja sus primeros contrafuertes en la ladera herbosa y nos permite ir ganando altura. Algunos balizajes senderistas casi borrados nos orientarán en algún cruce, mientras nos adentramos en el pinar. La senda nos llevará a ganar un collado. Cercana se encuentra la ermita de San Pelayo (300 m) (30 min). Enfilamos ahora nuestro rumbo hacia el sur, siguiendo una amplia pista. Ignorando los sucesivos cruces, cruzamos la langa del caserío Egaña Goikoa y poco más abajo nos daremos de frente con el renovado Egaña Behekoa. Alzando la vista veremos ya el altozano boscoso en el que se asienta la ermita de Santa Engrazia. Hacia él nos dirigiremos girando el rumbo 90º por la pista que asciende con decisión al encuentro de una pequeña borda. La pista se hace camino y serán unas marcas las que nos guiarán en el bosque hasta emerger en las proximidades de la venta situada al pie de la ermita. Un breve ascenso nos sitúa en el mirador de la ermita de Santa Engrazia, colgada como un faro sobre el barranco de Altzolaraz (505 m) (1,30 h). De nuevo a la altura de la venta, localizaremos a unos metros frente a ella un ancho camino (balizajes GR) que nos evita el pisar la carretera. Pasamos junto a un caserío en obras y, tras un breve tramo de asfalto, volveremos a abandonarlo enseguida (atentos a seguir el balizaje) para adentrarnos entre pinos y cipreses Lawson. Salimos a terreno abierto. Poco más adelante llegaremos al amplio collado de Komisolatza, identificable por su cruz de hierro (605 m) (2,40 h). Nos toca ahora remontar por una destartalada pista que cruza las laderas del monte Indo hasta alcanzar la cota de las primeras hayas que aparecen a nuestra izquierda. En este punto y no antes deberemos abandonar la pista y buscar a la izquierda el arranque de un camino que penetra en el bosque (3 h). Iniciaremos así el recorrido trasversal por un precioso hayedo que, manteniendo altura, nos llevará a faldear las laderas de Gazume hasta salir de nuevo a terreno despejado. El siguiente tramo nos encamina en descenso por un pequeño valle hasta entroncar con la ruta clásica de Iturriotz a Hernio. Desde este punto seguiremos el popular itinerario hasta llegar a la ermita y venta de Iturriotz (590 m) (4 h). Las marcas de la GR junto al aparcamiento nos marcarán a partir de ahora la ruta hacia el siguiente objetivo de este circuito: el collado de Altzuzelai, abierto bajo las laderas de Pagoeta (419 m) (4,30 h). Desde este collado afrontamos el último repecho fuerte de la larga travesía sobre Altzolaraz. En curvas sucesivas vamos ganando altura manteniendo la misma dirección hasta tener a nuestra izquierda un bosque de pinos. Aquí deberemos abandonar las marcas de la GR (van hacia Aia) y girar 90º a la izquierda para ascender flanqueando el pinar. Alcanzaremos así las laderas herbosas que separan las cimas de Murugil, cubierta de pinos, y Olarteta, despejada. Cruzamos una langa metálica y, siguiendo la pista, nos iremos acercando a la referencia de la cruz de Pagoeta (5,15 h). Sin necesidad de llegar hasta ella, enlazaremos con el sendero tradicional que sube desde Urdaneta hacia esta visitada cima. Sin problemas llegaremos al collado de Lizarra, cruzado por una línea eléctrica (5,30 h). Más adelante, pasamos junto al caserío Sarobe Berri y, ya por pista cementada, llegamos a Urdaneta (350 m) (6,15 h). Vamos a cubrir el último tramo de la larga travesía. Descendemos hacia el derruido caserío Markeskua, desde el que un camino entre cercas nos hará perder altura con rapidez hasta llegar a una cerrada curva. Tendremos entonces frente a nosotros una torre de alta tensión. Abandonamos aquí la pista (aunque también se puede descender por ella) para cruzar la alambrada y derivar hacia la izquierda hasta un amplio prado. Sesgando por él, avanzaremos junto a la alambrada que lo limita hasta alcanzar una pequeña borda. Desde este punto, un viejo camino nos devolverá al punto de partida (6,40 h).