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Yo me siento agredida física y psicológicamente

Me siento maltratada cuando estando enferma he de ir a trabajar si no quiero que mi nómina sea «asaltada»


Aa raíz de una foto donde aparece un grupo de personal sanitario aprendiendo técnicas para hacer frente a las agresiones de pacientes y familiares, me han venido a la cabeza las agresiones que de manera regular sufrimos muchas de las personas que trabajamos en el Hospital de Cruces por parte de la dirección y de otros cargos intermedios para conseguir que con menos gasto en personal sigamos haciendo lo mismo o a veces más, a un ritmo pensado para mujeres de 30 años, sin contemplar que la mayoría de nosotras llevamos muchos años de trabajo sobre nuestras espaldas y además la media de edad es de los 50 para arriba.

Algunos ejemplos: llegan las navidades, la semana santa, el verano y se cierran algunas plantas o camas, se dan las vacaciones o los días, y el personal que queda empieza a peregrinar por otros servicios con el fin de realizar el trabajo que surge. Flaco favor le hacemos a la compañera que está en ese servicio, porque además de hacer sus tareas, ha de enseñar a la «nueva» todo. Y si al día siguiente has de salir de tu servicio, no te envían al mismo que ya conoces un poco, lo normal es que vayas a otro... y vuelta a la misma historia.

No voy a entrar en los derechos perdidos que fueron conquistados a base de lucha, tampoco en el salario que cada vez es más insuficiente, porque nadie se cree (yo al menos) que sea precisamente la sanidad y la educación donde los recortes han sido más drásticos, pero cada vez hay más personal contratado como «experto» y más reparto de prebendas por ahorrar en algo que bien podemos pensar que es «el chocolate del loro».

También me siento maltratada cuando estando enferma he de ir a trabajar si no quiero que mi nómina sea «asaltada» como castigo por enfermar, a pesar de estar en un hospital donde mucha de la gente acude con sus enfermedades y nos pueden contagiar, porque así es nuestro trabajo.

Para terminar, yo quiero que nos preparen física y psicológicamente con el fin de afrontar todas y cada una de las agresiones que sufrimos en esta situación de trabajo a «destajo», pero sin primas de objetivos logrados.

Sin olvidar que estamos ante personas enfermas y no ante tornillos y envases de conservas (con todo el respeto para quien trabaja en ello).

Somos mujeres y hombres que hemos entregado a nuestro trabajo lo mejor de nuestras vidas, porque Osakidetza ha sido un referente (ahora creo que ya no), debido al buen hacer de sus profesionales, no porque vengan unos u otros a gestionarla, con cartilla de racionamiento, pero solo para los de abajo.