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Estelas de quita y pon


Seguro que no te sonará a nuevo si te digo que la combustión de los motores de los aviones es capaz de inyectar humedad y partículas de pequeño tamaño en zonas altas de la atmósfera, y que al unirse crean gotitas de agua que dan lugar a la aparición de nubes artificiales. Son lo que se conoce como estelas de condensación o Contrails (Condensation Trail).

Quizás también recuerdes que estas estelas pueden desaparecer rápidamente o quedarse durante horas en el cielo, dibujando curiosas figuras entre todas ellas. Y que esa permanencia es como un libro abierto que nos habla de la posibilidad de que a medio plazo (12-24 horas) se produzca un empeoramiento del tiempo.

Lo que quizás no sepas es que las estelas de condensación se forman entre 7 y 12 km de altitud, donde las temperaturas y la presión son bajas (entre -35ºC/ - 40ºC y 200/300 mb), que pueden medir decenas de km de largo y 2 o 3 km de ancho, y alterar el balance energético de una zona cuando se multiplican ante un tráfico aéreo intenso.

En determinadas circunstancias (cuando un avión está situado entre el sol y una capa nubosa), junto a la estela que se va formando puede ir apareciendo otra línea más oscura -una especie de alma gemela que crece por delante de ella- que resulta ser su propia sombra.

Pero aún hay más. Si te gusta mirar al cielo, aún puedes descubrir otro tipo de líneas relacionadas con el vuelo de los aviones, más raras de ver que las primeras, son las llamadas estelas de disipación o Distrails (Dissipation trail). Son más pequeñas y suelen estar situadas a menor altitud (entre 4 y 6 km), allí por donde las naves pasan en sus maniobras de despegue y aterrizaje.

En este caso son trozos de nube que los aviones hacen desaparecer, algo que puede ocurrir cuando vuelan a través de bancos de altocúmulos o cirrocúmulos. La «línea» de gases que expulsan los aparatos evapora las gotas de agua que componen la nube o las convierten en diminutos cristales de hielo que terminan agrandándose y cayendo. De esa manera, lo que aparece ante nuestros ojos no es otra cosa que una línea de cielo.