17 JUIN 2014 CRíTICA: «Camaradas» Memorias del antifascismo desde el exilio permanente Zinema Kritikaria Después de ver «Camaradas» me queda claro que el exilio político marca de por vida, dejando por el camino generaciones irrecuperables. Las voces de los exiliados suenan cansadas y lejanas, formando parte de esa memoria histórica a cuya recuperación contribuyen documentalistas serios como Sabin Egilior, que antepone el fondo a la forma en el sentido más artesanal de la reconstrucción. Se trata de ilustrar lo que los personajes entrevistados dicen, de completar su discurso allí donde la imagen que acompaña a la grabación de las palabras no llega. Por más que el nonagenario Sebastià Piera cuente lo mucho que ha vivido, no es fácil transmitir cuanto sucedió en la más pura clandestinidad. Aquellas acciones de las que nunca pudo existir un testimonio gráfico son las que toca recrear ficcionalmente, porque la verdad acaba saliendo a la luz por unos medios o por otros. El esfuerzo recopilador lo sigue poniendo la base eterna de la militancia antifascista, reunida en «Camaradas» para recordarnos a los que estamos a este lado de la pantalla que siempre quedará una revolución pendiente. El mensaje nos llega justo en el momento en que una vez más se comprueba que Franco lo dejó todo atado y bien atado. El debate a favor de la República vuelve a invocar los fantasmas del pasado, y da igual que delante esté un dictador o una monarquía, que la libertad de decisión no será respetada, como nunca lo ha sido en el reino de los vencedores del 36. Nos toca una herencia maldita, contra la que lucharon Piera y sus viejos camaradas, sin olvidar a su compañera Trinidad Revoltós. Hombres y mujeres dejados en la estacada, mediante una traición consumada el siete de setiembre de 1950 con la deportación. De nada sirvió haber combatido a Hitler y pasar por sus campos de concentración, o que hasta alguno recibiera de manos de De Gaulle la Legión de Honor. Los intereses de la Europa de posguerra, tras la «liberación», se sometieron a los designios del todopoderoso Guardián de Occidente. Hasta hoy.