21 JUIL. 2014 Decimoquinta etapa | El neozelandés fue atrapado a 50 metros de la llegada tras 221 kilómetros de escapada con Elmiger Kristoff hace llorar a Bauer El noruego se impuso con autoridad en Nimes en una llegada en la que el resto de velocistas acusaron el esfuerzo realizado en Alpes Joseba ITURRIA Alexander Kristoff (Katusha) logró su segunda victoria ayer en este Tour tras imponerse con autoridad en Nimes en el sprint de la decimoquinta etapa que tuvo como protagonistas a Jack Bauer y Martin Elmiger. Se escaparon en el primer kilómetro y, tras 221 de fuga, el neozelandés fue atrapado cuando solo quedaban 50 metros para ganar. El tramo final de la etapa y el resultado del sprint demostraron que el desgaste de las etapas pasa factura en el pelotón, que tuvo muchos problemas para atrapar a dos escapados a los que tenía a minuto y medio en el sprint especial a 46 de meta. Giant, Lotto y Katusha, que fueron los tres equipos que más trabajaron en cabeza, no quisieron forzar la máquina en ese momento para acercarse más y dejaron ampliar a la fuga su renta hasta por encima de los dos minutos. Pero se demostró que tampoco tenían muchas fuerzas porque los tenían a poco más de un minuto a falta de veinte kilómetros y a dos de la meta mantenían 23 segundos. Bauer creyó en la victoria y se lanzó en su búsqueda en solitario, pero entonces se impuso la ley del más fuerte y Katusha y Kristoff lo fueron para lograr el éxito mientras que los mejores velocistas, Kittel y Greipel, no podían disputarle el sprint. El del Giant llegó muy justo y entró undécimo justo detrás de Bauer y no tuvo fuerza ni para entrar en la pelea mientras que Greipel solo pudo ser cuarto. Se demostró que no es lo mismo disputar un sprint en la primera semana, en la que los dos alemanes son superiores, que en el tercer domingo después de dos etapas duras de Alpes. Y tampoco es igual disputar una jornada de 222 kilómetros como la de ayer que una de 175. Además la etapa se corrió a un ritmo alto, el promedio del ganador fue de 45 kilómetros por hora, también ayudado por un recorrido en descenso desde los Alpes hasta la costa. En esas condiciones Kristoff demostró que es un corredor más fuerte. Por eso ha sido capaz de ganar la Milán San Remo este año tras 295 kilómetros y así consiguió su primera etapa en una grande en Saint Étienne tras 185, 16 de ellos en subida en dos puertos que se coronaban en el tramo final. Y, visto lo de ayer, tiene opciones de poner la guinda en el Mundial de Ponferrada. También la lluvia hizo más duro el final de etapa y apenas 69 corredores llegaron en el primer grupo. Mikel Nieve, por ejemplo, entró a más de dos minutos tras su esfuerzo del sábado, lo que le hizo salir de los veinte primeros de la general y Beñat Intxausti, afectado por problemas de salud, llegó en el último grupo con David López, Joaquim Rodríguez y Voeckler a más de doce minutos. Descanso antes de los Pirineos Todos los supervivientes del Tour agradecerán hoy la segunda jornada de descanso en Carcassonne antes de los Pirineos, que desde mañana hasta el jueves presentan tres etapas muy duras y atractivas para dilucidar la pelea por el podio y por un buen puesto en el Top 10. La jornada de mañana llevará a los corredores desde Carcassonne a Bagnères-de-Luchon, la más larga de este Tour con 237 kilómetros y las subidas del Portet-d'Aspet (2ª), Ares (3ª) y un fuera de categoría, Balès, por su vertiente más dura a 21 de meta. Víctima de una injusticia para reparar otra mayor Jack Bauer ni tan siquiera tuvo el consuelo de subir al podio como corredor más combativo de la etapa al ser víctima de una injusticia, la elección de Elmiger para recibir ese premio pese a trabajar menos en la fuga y ser atrapado antes, con la que se quiso reparar otra mayor. El miércoles el jurado encargado de otorgar ese premio eligió a Roche por estar escapado cinco kilómetros cuando Elmiger lo debía recibir por ser el que más aguantó de la fuga del día. No se quedaron con la conciencia tranquila y se lo dieron sin esperar a ver quién aguantaba más en cabeza ayer. Joseba ITURRIA LA FUGA MÁS LARGA. Bauer y Elmiger protagonizaron la escapada más larga de este Tour al saltar en el primer kilómetro y ser atrapado el del Garmin en el 222 a 50 metros de la línea de meta. Su mérito es mayor por ser dos y rodar a 45 por hora.