22 JUIL. 2014 CRíTICA: «Marsella» Dos maneras distintas de entender y vivir la maternidad Mikel INSAUSTI Han pasado seis años desde que Belén Macías presentó en Donostia su ópera prima «El patio de mi cárcel», tiempo suficiente para advertir una sensible mejoría en su cine con «Marsella», un segundo largometraje en el que también quiere hablar de la condición femenina. Y lo hace con mayor dominio de la situación, gracias a que de una película coral con muchos retratos de diferentes mujeres ha pasado a otra donde se centra solamente en dos. Esto le permite definir más a fondo las diferencias, que son observadas en función del ejercicio de la maternidad. Belén Macías demuestra que la creencia tradicional de «madre no hay más que una» se ha quedado obsoleta, porque en la actualidad existen más posibilidades, todas ellas igual de válidas. Es por ello que confronta a una madre biológica con una adoptiva, sin que ninguna de las dos salga vencedora, comprendiendo ambas al final que lo que prima es el bienestar y el futuro de la hija cuya custodia han llegado a disputarse. «Marsella» es fiel al género de la película de carretera, y viene a ser una prolongación de «Thelma y Louise» en un viaje en el que las protagonistas van acompañadas de una niña. Los camioneros y demás personajes masculinos de la ruta ya no representan al potencial enemigo, sino que la tensión es ahora interna. La nueva perspectiva permite lucirse a Eduard Fernández, que compone un episódico entrañable. En realidad todo el reparto está muy entonado, y Belén Macías se perfila ya como una sólida directora de actrices. María León hace el mejor papel de su aún corta carrera, en un duelo muy medido y lleno de autenticidad con Goya Toledo. La rivalidad entre la chica marginal y la señora burguesa presenta suficientes matices para no caer en la burda caricatura. Pero es que hasta la actriz infantil funciona, y la pequeña Noa Fontanals no se queda atrás, incluso canta en francés el recurrente tema de los títulos de crédito finales, que lleva por título «Le vent me dirá».