22 JUIL. 2014 TOUR | La ronda gala afronta su recta final Nibali aumenta su vigilancia para evitar caídas o «pájaras» El italiano recuerda que quedan etapas difíciles y que «sería un error pensar que ya he ganado el Tour» hasta llegar a París. EFE-AFP Vincenzo Nibali afronta la recta final de la carrera con una ventaja que considera «consecuente» pero escapando de la euforia. «No voy a cometer el error de pensar que el Tour está ganado. No, ni muchos menos, no lo está, el Tour se gana en París, no antes», afirmó el ciclista del Astana en una rueda de prensa durante la segunda jornada de descanso que la ronda gala vivió ayer en Carcassonne antes del ataque a los Pirineos, que les esperan desde hoy. Nibali, como en la anterior jornada de descanso, repitió que ha aprendido la lección de la Vuelta'2013, cuando tras ocupar el liderato durante la mayor parte de la carrera se vio sorprendido por el estadounidense Chris Horner que se proclamó vencedor final cumplidos los 40. El italiano asegura que todavía queda mucha batalla por delante. «Todas las etapas de Pirineos son difíciles, incluida la de mañana -por hoy-, pese a que no tiene final en alto, pero la más complicada es la de Hautacam», repitió para trazar luego el objetivo que no es otro que «controlar la carrera y conservar mi ventaja. Tengo que estar atento, tener cuidado con las caídas y mantenerme cerca de mis compañeros de equipo». Nibali es el jefe por méritos propios y camina firme para entrar en el selecto grupo de los campeones que han ganado Tour, Giro y Vuelta, junto a Anquetil, Merckx, Gimondi, Hinault y Contador. Una versión ambiciosa, con tres triunfos de etapa -beneficiado por las retiradas de Froome y Contador- y camino de ser el siguiente italiano en llevar el maillot amarillo en los Campos Elíseos desde que lo hiciera Pantani en 1998. Fue el mejor en el pavés, Vosgos y Alpes y corre ajeno a la pelea por las otras plazas del podio. Salvo «pájara» o caída, el siciliano lo tiene casi hecho, pero no se fía. El tiempo perdido por Valverde en Risoul plantea dudas ante los Pirineos, donde tendrá que defender su segunda plaza sin depender de la última contrarreloj, en la que el californiano Van Garderen es superior. «La idea es hacer tres días buenos en Pirineos. El equipo y yo estamos bien, no me rindo e iré a por todas», dijo el murciano. La generación más joven -encarnada por Van Garderen, Pinot y Bardet- se le acerca. Bardet es tercero, aunque el jefe de su equipo es Peraud y lo sabe. A sus 23 años representa la ilusión del ciclismo francés junto a Thibau Pinot, un año mayor y cuarto en la general. Ambos se muestran cautelosos. «Vamos a tener una carrera muy movida», señala Pinot, para quien sus rivales a batir son Valverde y Van Garderen, además de Peraud. «Con 15 segundos sobre Bardet creo que en la contrarreloj los puedo recuperar. Los otros me dan más miedo», dice. Christian Prudhomme, director general del Tour, se ha mostrado gratamente sorprendido de la respuesta de sus jóvenes compatriotas. «Es más rápido de lo esperado. Ellos me sorprenden, lo que hacen en la carrera y su voluntad de ir más allá sin dejar de ser realistas». Van Garderen, por su características de ruedas tiene una (leve) ventaja teórica. -En una carrera contra el extremo torre del reloj, es importante que la frescura física- ánimos Yvon Ledanois, director deportivo de los jóvenes (25 años) el estadounidense. -Tejay está bien, pero no parecen ser el podio, cualquier cosa puede pasar en los Pirineos-. Pero -TVG- es esperar en la escalera después de un quinto lugar prometedor en el Tour 2012 (mejor joven). La etapa más larga para adentrarse en Pirineos Llegan los Pirineos con la etapa más larga de la 101ª edición. Tres jornadas para la confirmación del líder Nibali y para ver dónde quedan las esperanzas de los otros aspirantes al podio. La 16ª etapa entre Carcassonne y Bagnères de Luchon tiene 237,5 kilómetros de recorrido y es la única que no termina en montaña. Se afronta el Aspet, de segunda categoría (km, 155), en el que su descenso recuerda el trágico accidente que costó la vida a Fabio Casartelli en 1995, y el Port de Balés, de categoría especial, cuya cima se sitúa a 20 kilómetros de la meta. La estrategias de los equipos interesados en la general, especialmente del Movistar de Valverde y el Ag2r de Bardet y Peraud, tendrán terreno abonado en las etapas con las metas en Pla D'Adet, jornada reina del Tour, y en Hautacam, trayecto que incluye el Tourmalet. Si la foto del podio final no se ha aclarado en Pirineos, quedará la contrarreloj del sábado, de 54 kilómetros. Eusebio Unzue, director del Movistar, decía ayer que el ciclismo tiene improvisación y hay que esperar los momentos. «Estarán interesantes estos tres días. El descanso ha venido bien, hacía falta, y el equipo llega bien a Pirineos. Es el Tour mas rápido y más intenso de los últimos años. Solo dos escapadas han llegado, y por unos segundos, aquí se compite sin concesiones y la gente ya está castigada. En Pirineos puede suceder de todo. ¿Por qué no este año?», concluyó el navarro. MONTAÑA. La lucha por el maillot de la montaña será otro de los alicientes. Purito Rodríguez, que viste la camiseta de puntos rojos, defiende su liderato ante el polaco Rafal Majka y el propio Nibali, que tiene posibilidades también de triunfar en este apartado además de en la general.