16 AOûT 2014 UDATE | Donostiako Aste Nagusia Bilbainadas, bilbainadas... las de Donostia Texto: Jakes PARROU / Foto: Gorka RUBIO A. PRESS Seis toros, seis, suelen proclamar los carteles taurinos. Pues en Donostia, treinta zezensuzkos, treinta. A ver quién supera lo de esta noche en el Londres, en el fin de fiesta oficial, que la otra va a seguir fijo aquí toda la noche y mañana domingo, ya se pongan Marijaia y Gargantúa como se pongan. Será cosa de ver. Primero a los 30 toros exhibidos en la Plaza Gipuzkoa. Luego a las 20.00 desfilando desde el Bule a los «corralillos» del hotel al son de ``Iriyarena''. Y luego, ya a las 23.30, lanzados en tropel y soltando chispas, uno tras otro. Es lo que tiene Donostia, unos llevan la fama y otros cardan la lana. Porque vale que en Iruñea suelten seis toros cada mañana por Santo Domingo, pero a la noche ¿qué? uno birrioso y para de contar. Pocos saben que aquí cada noche se corren media docena de zezensuzkos con sus seis monosabios y su mayoral, en una manada bien estirada, desde 1984. Y hoy, para celebrar el 30 cumpleaños, pues eso, dos docenas y media. Donostia no se anda con chiquitas. Todo a lo grande. ¿Gigantes? Ponme de 4,15 metros, los mayores de Euskal Herria. Uno no sabe si pasan más miedo los chavales escapando de los cabezudos (porque ¿cuántos decibelios suelta cada golpe de esas vejigas?) o los dantzaris encargados de mover esas ocho moles, que parece que llevan encima el cristo de Urgull o el mismísimo del Corcovado. Zuek txapeldunak! Hay que tenerlos bien puestos para echarse con eso a la espalda por toda la Parte Vieja, y no te digo ya para patearse el Paseo de La Concha cuando cae la tarde, que es el metro de Pekín en hora punta. Otro ejemplo. Concurso de tortillas, pues toma 200, que Berasategi, Arzak y el resto del jurado tienen buen fondo de estómago. Concurso de tortilla vegana; ¡bah, eso no va funcionar! decía el prototípico cenizo donostiarra, pues toma 26, 26 animados capaces de perpetrar el plato sin huevo, puro arte. Eso por la parte sólida, ¿y la líquida? Tocaba el lunes abordar La Concha desde el puerto, y ahí iban 400 balsas de nada, que ni el desembarco de Normandía. Claro, diréis, en txalupa cualquiera. Pues no, porque ayer se trataba de nadar, de Zurriola a La Concha surcando el Paseo Nuevo, y 600 valientes, ¡qué menos! Y todo así. Que en otras fiestas siempre cae algún chaparrón intempestivo, pues aquí galerna del Cantábrico para no ser menos que nadie, y a la hora más oportuna, cuando empiezan los conciertos. Porque la cosa tiene remedio fácil. A la donostiarra; hacemos ayer dos, uno a la tarde y otro a la noche, y a correr. ¿Cuántas decenas de miles de personas pasaron por La Flamenka entre la tocata vespertina de Esne Beltza y la nocturna de Gatibu? Ríete de Woodstock o de Rock in Rio. Que conste pues, ahora que en el Bocho se vienen arriba; para bilbainadas, Donostia.