15 MAR. 2015 Los trabajadores de Faurecia siguen empeñados en luchar hasta el final Los casi 200 trabajadores de ICF-Faurecia Lear de Burlata seguirán luchando por mantener sus puestos de trabajo «hasta el límite de nuestras posibilidades» después del acuerdo suscrito ayer por los sindicatos CCOO y UGT con la multinacional gala que contempla el despido escalonado de la plantilla y el cierre de la planta en diciembre de 2016. A pesar de ello, ven aspectos positivos en cuanto a prejubilaciones. Imanol CARRILLO Las intensas negociaciones llevadas a cabo los últimos días han dejado un sabor agridulce entre la plantilla de Faurecia de Burlata después del acuerdo suscrito entre la dirección y CCOO y UGT con el que la multinacional francesa cerrará la planta en diciembre de 2016. El preacuerdo alcanzado el viernes después de unas larguísimas negociaciones, desde las 10.30 del jueves hasta las 6.00 del día siguiente, no dejó satisfechos a los sindicatos LAB y ELA, porque «implica acordar desde hoy el cierre», ya que se haría de manera escalonada (abril de 2015, diciembre de 2015 y diciembre de 2016), algo contra lo que han estado peleando desde que el pasado 5 de febrero la multinacional gala anunciase el cierre de la planta. «Como sindicato, estamos prácticamente de acuerdo en el 90% de la oferta que hay sobre la mesa. El problema está que en el texto que se escribe, hay un par de puntos que no los podemos firmar: que contempla despidos y el cierre de la empresa al final de 2016», señaló a este periódico Xabier Fabo, de LAB. El viernes por la noche la central sindical se apresuró a enviar un texto alternativo a los representantes de la compañía, aunque finalmente, después de la última reunión, el acuerdo alcanzado supuso la salida de un número de trabajadores mediante prejubilaciones desde los 55 años, salidas voluntarias incentivadas y recolocaciones. Es el resultado final de un proceso que cogió por sorpresa a unos trabajadores que desde el primer instante se unieron, aparcando diferencias, para luchar todos a una. Y más los últimos días de negociaciones. Además, sus reivindicaciones han llegado a muchos lugares dentro y fuera de Nafarroa. Pancartas reivindicativas en los puentes de carretera y camisetas de protesta colocadas sobre estacas de madera dentro de cada rotonda han adornado estas semanas el camino que conduce al polígono Iturrondo de Burlata, exactamente hasta la planta de Faurecia, donde sus 190 trabajadores se han reunido cada día con el objetivo de mantener sus puestos de trabajo. Una plantilla muy unida Xabier, Raúl, Félix, Koldo... Solo son cuatro de los casi 200 nombres afectados por este proceso en una planta dedicada a fabricar asientos de automoción desde hace más de 40 años. Sus cuerpos arrastran eternas jornadas de huelga, movilizaciones y negociaciones, «pero estamos dispuestos a seguir luchando por nuestros puestos de trabajo hasta el límite de nuestras posibilidades», recalcaba el jueves Xabier Fabo en uno de los corrillos a las afueras de la planta poco antes de entrar a negociar. Raúl Eskalada, berriozartarra de 35 años -16 trabajando en la planta-, expresaba que «nada ni nadie me va a quitar la sonrisa. Voy a luchar hasta el final, hasta cansarme, vaciarme y quedarme a gusto conmigo mismo». A pesar de la tensión de la situación, los trabajadores se mostraban alegres, quizás contagiados por el buen ambiente reinante en las inmediaciones de la planta, donde el sonido de una txalaparta era más que notable mientras un grupo se disponía a preparar una paellada con la compañía de una botella de vino de cinco litros, uno de los numerosos obsequios, además de infinitos apoyos, que han recibido estas semanas. Sin embargo, Eskalada era consciente que «los familiares lo llevan peor. Llegas a casa y te preguntan a ver qué tal han ido las negociaciones y tú no puedes más que responder que la empresa no ha movido ficha». En el grupo también se encuentra Félix Rodrigo, que el próximo mes cumplirá 58 años. Lleva desde los 14 años trabajando en Faurecia y este año cumpliría 44 en la planta, uno de los más «abuelos», como le apodan sus compañeros. «Me encuentro muy decepcionado. Es como si alguien que te conoce de toda la puta vida, te hubiese dado una puñalada trapera. No se puede decir de otra manera», definía. Con tanta experiencia acumulada, recalcaba que «a mi modo de ver, somos los mejores fabricando este tipo de productos. Hemos asesorado a empresas de Polonia y Portugal, y gente preparada de aquí también ha ido a México a enseñar cómo hacer las cosas. Hasta hemos domesticado piezas de otras fábricas. Hemos sido el bien de todos y mira cómo nos lo pagan». «El Gobierno nos ha vacilado» Koldo Apeztegia, de 57 años, 15 en la empresa, opinaba que «las fuerzas no están niveladas» porque, entre otras cosas, la dirección tenía una estrategia y «la decisión ya estaba tomada desde hace tiempo». No obstante, «nos iremos con la conciencia tranquila, hemos hecho lo que podíamos», explicaba. Y el Gobierno de Nafarroa, mientras tanto, ¿que ha hecho? «Nos ha vacilado bastante», denunciaba Apeztegia. «Me parece vergonzoso que la presidenta de un gobierno, en un conflicto de este calibre, hiciese unas declaraciones muy al principio y desde entonces no se le haya vuelto a ver. Estará preocupada con Osasuna, la peluquería o con sus compras en Madrid. Me siento no representado», criticó. Gracias a la unidad y al apoyo social, la plantilla ha logrado un objetivo importantísimo en el que las formas han tenido mucho que decir. «Hemos reescrito el guión de las huelgas». No ha habido incidentes, han respetado a todo el mundo y han pedido derecho a seguir trajabando y dignidad. Algo de lo que, sin duda, podrán presumir siempre.