EH Bildu emplaza a Urkullu a explicar «de una vez» en qué se basa para justificar el TAV
La coalición abertzale acusa al lehendakari, Iñigo Urkullu, de «despilfarrar millones de euros» sin haber «analizado el proyecto» del TAV con rigor, ya que, han dicho, «todos los datos evidencian que no es rentable».
En una rueda de prensa en Gasteiz, los parlamentarios de EH Bildu Oskar Matute y Dani Maeztu han calificado de «escandalosas» las últimas informaciones publicadas en relación con el Tren de Alta Velocidad (TAV), al considerar que evidencian que este macroproyecto «no se ha basado en rigurosos informes coste-beneficio, sino en criterios de oportunismo y propaganda política».
En ese sentido, han avanzado que la coalición abertzale aprovechará el Pleno de Control de este viernes para pedir a Urkullu explicaciones al respecto, y le han advertido de que «no basta con argumentar que es un proyecto estratégico», sino que han emplazado al lehendakari a detallar «en qué informes fundamenta, si los tuviera, el gasto millonario del TAV».
Matute y Maeztu han remarcado que «todos los informes técnicos conocidos» hasta la fecha dejan en evidencia «la nula rentabilidad económica, social y medioambiental» del proyecto, «construido bajo grandes mentiras y sustentado por la propaganda».
Los parlamentarios abertzales han recordado las últimas respuestas de la consejera de Medio Ambiente, que han puesto de manifiesto, destacan, que Lakua «no conoce ni los tiempos de viaje, ni el coste de mantenimiento, ni el precio de los billetes, sin olvidar que la ‘Y vasca’ será una isla sin conexión con Burdeos ni con Burgos».
«En definitiva, Urkullu nos propone que juguemos a la ruleta rusa con el cargador lleno de balas. Eso sí, con el dinero de todos y todas sobre la mesa», han criticado.
Matute y Maeztu han concluido, por tanto, que es «escandaloso que Urkullu siga empeñado en dilapidar millones de euros en eun proyecto que va de ningún sitio a ninguna parte y que, además, hipoteca las arcas públicas».
Una línea que, han recordado, «ni llevará mercancías, ni quitará camiones de las carreteras, ni reducirá emisiones de CO2, ni tampoco será un tren social, ni siquiera un tren competitivo para la elite económica. No es más que un despilfarro y un despropósito».