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Los Balcanes se preparan para el invierno y atender a los refugiados

Los países de los Balcanes se preparan para la llegada del invierno. Los primeros fríos y las lluvias están afectando ya a varios países de la región, por donde a diario transitan miles de refugiados, la mayoría sin ropa apropiada para el otoño centroeuropeo. Familias enteras, incluidos bebés y niños, deben dormir a la intemperie o en tiendas de campaña. Unicef ha lanzado la voz de la arma porque «a medida que se acerca el invierno, su salud corre más riesgos».


Los trabajos para afrontar el duro invierno ya han comenzado en los países de los Balcanes, por donde a diario pasan decenas de miles de refugiados en su periplo hacia la Unión Europea.

En Gevgelija, en la frontera entre Macedonia y Grecia, las autoridades locales han empezado a construir un primer barracón en el centro de acogida de la localidad, que hasta ahora únicamente disponía de tiendas de campaña

Además de agua y alimentos, organizaciones humanitarias están repartiendo entre los refugiados ropa y accesorios adecuados para afrontar el duro invierno en la región, donde en los últimos días ha llovido copiosamente y donde las temperaturas otoñales se dejan sentir.

La mayoría de refugiados que llegan a Macedonia lo hacen con vestimentas inadecuadas para la época. «Suponemos que con la llegada del invierno descenderá el flujo de refugiados, pero, realmente, eso es una suposición. Para ser sinceros no sabemos cómo afectarán las bajas temperaturas», manifestó una responsable del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Alejandra Krausse.

«Nuestra tarea ahora es preparar los centros de acogida para las condiciones climatológicas que se aproximan», agregó.

Belgrado, aunque dispone de un centro de acogida, éste se encuentra en Karachi, sobre la orilla izquierda del Danubio y a unos quince kilómetros de las estaciones de tren y autobús, y de las rutas que habitualmente emplean los refugiados, por lo que prefieren pernoctar en parques cercanos antes de ser acogido en el centro.

En Croacia, las autoridades están instalando sistema de calentamiento en las tiendas de campaña del centro de acogida de Optativa, cerca de la frontera con Serbia, y distribuyendo tanto mantas como impermeables para la lluvia. Igualmente, están estudiando la instalación de prefabricados para reemplazar a las tiendas de campaña.

Según datos de Unicef, aproximadamente un cuarto de las personas que han buscado este año refugio en Europa son niños. «Muchos niños y niñas refugiados y migrantes en Europa están viviendo en condiciones inadecuadas de hacinamiento, expuestos a riesgos de violencia, explotación y abuso. Muchos están durmiendo al aire libre. A medida que se acerca el invierno, su salud corre más riesgos con la amenaza de enfermedades como la neumonía», ha advertido.

 

La larga búsqueda de los desaparecidos en territorio europeo

Mohamed Abu Jaled, un sirio de 64 años, es uno de los numerosos refugiados desaparecidos en el peligroso éxodo hacia Europa occidental. Su familia no tiene noticias de él desde el 20 de agosto. Con un fino bigote blanco, que contrasta con su tez morena, Mohamed esboza una sonrisa en la foto publicada en una página de Facebook dedicada a la búsqueda de refugiados desaparecidos.

Como él, muchos se vieron separados de sus allegados durante las travesías por mar o mientras trataban de subirse a trenes o autobuses durante su viaje a través de los Balcanes.

«Estamos un poco sobrepasados por la situación», admite Wilhelm Odde, encargado del departamento de desaparecidos de la Cruz Roja Internacional. El número exacto de desaparecidos es difícil de determinar para las organizaciones humanitarias, confrontadas a la mayor crisis migratoria en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. «Es gente que se desplaza muy rápido. Es muy complicado seguir su rastro», agrega.

Incluso quienes disponen de teléfonos inteligentes o tabletas no pueden ser contactados fácilmente porque muchas veces durante su periplo no encuentran dónde cargar su batería o un wifi gratuito.

Originario de Damasco, Abu Jaled vivía en un campo de refugiados de Jordania. Desapareció el día en que iba a atravesar el mar de Izmir hacia Lesbos, donde quería continuar hasta Dinamarca, donde vive su hijo. Viajaba junto a un allegado, que lo dejó un rato en la playa. A su vuelta, había desaparecido. «Los traficantes me dijeron que había llegado a Lesbos. No sé si es verdad o no», dijo su hijo Mohamed, por teléfono. «Mi padre es mayor, nunca quise que hiciera ese viaje. Pero tampoco teníamos elección». Son muchas las páginas de Facebook abiertas por las organizaciones humanitarias con fotos de personas separadas de sus familias durante su periplo. «Este niño se halla en un puesto de Policía turco desde hace 40 días… Por favor, compartan la información», reza el pie de foto de un pequeño con semblante atemorizado. La web de la Cruz Roja «Hallen este rostro» publicó 354 fotos de personas desaparecidas.

Aunque hay historias con final feliz, otras son amargas. Odde recuerda la historia de dos hermanos sirios, de 10 y 14 años, que llegaron a Grecia y querían llamar a su madre que se había quedado en Siria para decirles que estaban bien. Los voluntarios les dieron una tableta para que la contactaran por Facebook. «Cuando la página se abrió, empezaron a sonreír, pero súbitamente sus rostros se descompusieron y empezaron a llorar», explica. En la página, había unas fotos de su hermano mayor, cubierto de sangre.M. BARRIAUX (AFP)