Sánchez preguntará a la militancia por posibles pactos que no especifica
Como estaba previsto lo que el discurso del aspirante no despeja son sus preferencias para pactar. Ataca al PP, también carga contra Podemos y pone como ejemplo de «buena política» el pacto para colocar a Patxi López como jefe del Congreso.
La dirección de Ferraz acepta adelantar el Congreso al 21 y 22 de mayo, un mes antes de lo previsto. Un término medio entre lo que pretendía Pedro Sánchez, que confiaba en celebrarlo en junio y con presidente español ya investido, y los críticos, que aspiraban a un cónclave en febrero o marzo para presentar una enmienda a la totalidad al secretario general.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, someterá cualquier acuerdo de investidura a una consulta entre los militantes. Esta es, por el momento, la gran novedad del Comité Federal que se celebra esta mañana en Ferraz. Fuentes del partido han matizado que no será vinculante aunque sí que tendrá efecto político.
La pregunta se formularía una vez que el acuerdo se haya sellado. Con esta maniobra, el secretario general intenta cortocircuitar las presiones de los «barones» críticos, encabezados por Susana Díaz, que quieren marcar límites a cualquier alianza con Podemos que necesite también del concurso, por acción o por omisión, de los independentistas catalanes.
Antes del Comité Federal, para el que se han pedido 40 palabras además de la de Sánchez, ha tenido lugar una reunión de la Ejecutiva en la que se ha decidido adelantar el Congreso al 21 y 22 de mayo. La dirección tenía pensado celebrarlo en junio, confiando en que hubiese ya un presidente español investido, mientras que los críticos buscaban un adelanto con el que poder poner en jaque el liderazgo de Sánchez e incluso plantear un nuevo candidato en una hipotética repetición de elecciones.
En este contexto se aplaza la pugna aunque en caso de que se volviesen a celebrar los comicios estos no serían antes de mayo, por lo que se refuerza la posición de Sánchez. No parece lógico que si la nueva cita con las urnas tuviese lugar en junio el PSOE se entrampase en un proceso interno o llegase a cambiar de candidato.
Posteriormente, Sánchez ha abierto el Comité Federal. Está previsto que la mayoría de intervenciones se centren en posibles pactos de Gobierno. Por el momento, el secretario general no da pistas: insiste en las mismas frases hechas que ha repetido durante la última semana. «Mariano Rajoy tiene que someterse a la investidura o marcharse». «Si Rajoy fracasa, el PSOE asumirá su responsabilidad». «No seré presidente a cualquier precio».
La mayor parte de su discurso se ha centrado en castigar al PP, tratando de escenificar que no llegará a ningún acuerdo que haga presidente a un dirigente de la derecha. Eso acota las posibilidades. El problema es que también ha tenido reproches para Podemos, lo que limita el campo de afinidades a Ciudadanos, que apoya a Susana Díaz en Andalucía pero que con 40 escaños no permite acceder a mayoría alguna. Una pista puede ser el ejemplo de «buena política» al que Sánchez a aludido.
En medio de aplausos, ha celebrado la elección de Patxi López como presidente del Congreso. Una afirmación paradójica por dos motivos: el primero, que López ostenta el cargo pero la mayoría la tienen PP y Ciudadanos, lo que le convierte en portavoz de facto de las decisiones adoptadas por la derecha. La segunda, que a aquel acuerdo se llegó entre PSOE, PP y Ciudadanos, pese a que Ferraz lo ha negado en reiteradas ocasiones.
Al margen de estas cuestiones, Sánchez ha estado previsible. Ha censurado la corrupción y el «absolutismo» del PP, ha prometido revertir los recortes de los últimos cuatro años y ha asegurado que pactará en virtud de programa y no de puestos. Nada diferente a lo dicho esta semana. Durante toda la mañana se sucederán los discursos de los líderes del PSOE. Susana Díaz ha abierto un turno de palabra en el que también estará presente la secretaria general del PSE, Idoia Mendia.