Cansadas de soportar las consecuencias de años de recortes
Docentes y personal de apoyo educativo, cocina y limpieza no ocultan su hastío por las consecuencias de años de recortes que han repercutido negativamente en sus condiciones laborales y en el propio sistema educativo público. Son conscientes de que su lucha será la que obligará a Lakua a moverse.
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«El sistema educativo público está en juego». Lo advertían ayer de nuevo los trabajadores de la enseñanza que protagonizaron la primera de las dos jornadas de huelga convocadas por la mayoría sindical que conforman LAB, ELA y Steilas, pero también madres y padres que apoyan sus reivindicaciones a través de las AMPAS de los centros y de EHIGE a nivel de la CAV. Docentes y personal de apoyo educativo, cocina y limpieza coinciden en el aumento de ratios de alumnado y en la «elevada» temporalidad que lastra su labor diaria a su pesar.
Con trece años de experiencia como personal de apoyo a alumnado con necesidades especiales, Lorea Gisasola nota que su carga de trabajo ha aumentado. «Si antes nos hacíamos cargo de 2 o 3 ikasles, ahora tenemos más, con lo que nuestra labor es mucho más asistencial, porque no se llega a todo».
A ellas, por las características de su tarea, en caso de baja las tienen que sustituir inmediatamente, aunque suele ser habitual que no se cumpla a rajatabla. A su lado se encuentra una compañera, Iratxe Bustingorri, que incide en que la plantilla «no se ha tocado desde 2008». «Antes de la crisis había problemas y la situación ha ido a peor», advierte, recordando que el último convenio data de 2003. «Son muchos años en una mala situación –insiste– y nosotras, las de Educación Especial, siempre quedamos un poco al margen por nuestro peso» en el conjunto del sector, que conforman más de 31.000 trabajadoras y trabajadores. «No se valora nuestro trabajo y en el día a día lo ves», manifiestan al unísono Gisasola y Bustingorri. «Somos personal no docente aunque estamos con los alumnos prácticamente todas las horas lectivas: en el comedor, en los patios, en el transporte... No se nos considera personal docente aunque realizamos labores docentes», inciden. Más tarde, en la Gran Vía bilbaina, ante la delegación de Lakua, se suman a otras compañeras. Una de ellas porta un cartel con el lema ‘‘La Educación Especial existe’’.
«Nos ignoraba»
Muy parecida impresión tiene Alicia Revueltas. Lleva doce años trabajando en el Consorcio de Haurreskolak y desde el segundo comenzó a sentir que el Departamento «nos ignoraba». «Cada vez que íbamos a negociar el convenio, no nos hacían ni caso, aunque ahora parece que remonta la cosa», comenta con cierta esperanza. Mientras aguarda el inicio de la manifestación en Bilbo, como otros cientos de empleados del sector, declara que la crisis ha sido la «excusa». «Tras la anterior huelga, parece que tienen una actitud diferente, a ver si con la próxima jornada de huelga (el día 23) conseguimos la mayor parte de nuestras reivindicaciones», aventura Revueltas.
Los docentes no se quedan atrás en las críticas a las políticas de recortes que emprendió Patxi López y que continuó Iñigo Urkullu. Su principal queja, que se repite, es la mayor carga de trabajo. Hablan de «deterioro de la calidad de la enseñanza pública» y destacan «el grado de provisionalidad de la plantilla» a raíz de las directrices de Cristina Uriarte y su equipo.
«Los recortes se han notado cantidad», asegura Santi Gutiérrez. Con 35 años como profesor, se queja de que «cada año tenemos más cosas que hacer siguiendo las órdenes del Departamento, más programas, más proyectos, más alumnos... y menos recursos y tiempo. No es como hace años, antes había cierto margen. Estamos al límite». «En vez de dejar en evidencia esas carencias, las suplimos como podemos para no dejar en la estacada a los alumnos y sus familias», reconoce.
También tardan en llegar, cuando llegan, las sustituciones en cocina. «No podemos hacer un plante porque los afectados son los críos, que no tienen que pagar las consecuencias de las políticas del Gobierno Vasco», explica Joseba Velilla. «Somos el grupo E, que no mejora ni tiene pinta de mejorar. O hacemos un plante, una huelga indefinida y que sufra quien sufra, o no vamos a conseguir nada», señala, apostillando que «cuando se habla de educación parece que son solo los docentes, y somos muchos más».
Un 63% de temporalidad
«La tasa de eventualidad ha crecido muchísimo», alerta Yolanda Formoso, delegada de LAB en el personal de cocina y limpieza. «Somos 641 puestos de trabajo y tenemos una eventualidad del 63%», explica, añadiendo que hubo una OPE en 2002 y desde entonces las necesidades han crecido: «se habilitan puestos coyunturales pero no acaban de consolidarse».
Formoso denuncia que, en el ámbito de la limpieza, los ratios de los metros «no se han modificado desde los años 90 a pesar de que hay nuevas necesidades», por ejemplo, relacionadas con laboratorios. En el caso de las cocinas, son de 2003, sin abordar cuestiones como el creciente número de casos de intolerancias, alergias... que necesitan de más personal para atenderlas, además de formación. También se queja de que Educación solo permite 12 liberaciones anuales para euskaldunizarse y que no se aborde en profundidad la salud laboral, con una plantilla cada vez más envejecida y sin relevo.
«El objetivo es subcontratar servicios», afirma Formoso, quien señala que el Departamento trata de externalizar cada nueva necesidad que se crea. «El caso de los comedores ha sido un escándalo», comenta.
«Como la cerveza, 0.0»
En Donostia, entre más de 3.200 manifestantes, marcha Maider Ezkioga, responsable de ELA en Educación Especial, que nos habla de un sector «feminizado e invisible; desde 2003 no se ha renovado el convenio; la temporalidad llega al 58%; las actividades semanales no están establecidas, por lo que una puede trabajar 40 horas, otra 35, y ganar lo mismo; y hay cada vez más trabajos parciales».
Explica que el sector engloba a las fisioterapeutas, especialistas auxiliares de educación, terapeutas ocupacionales e intérpretes. Para las fisios solicitan la homologación y que se establezca el Km 0, ya que se mueven de un centro a otro.
Censuran que las especialistas auxiliares están cumpliendo funciones que no les corresponden, como poner sondas, labor para la que no están preparadas. «Nuestras condiciones laborales son muy precarias. No estamos en el consejo escolar y no podemos votar nuestro calendario». Piden el aumento de sueldo y que se cobre en verano.
En un centro puede haber una sola especialista, depende de la escuela. Hay educadoras con cuatro alumnos y es «mucha carga de trabajo. Eso hace que la atención hacia el alumno no sea la correcta». Maider indica también que está en marcha un protocolo que rechazan los sindicatos y que establece que un alumno con autismo no necesita un educador especial.
A la llegada de la marcha al Boulevard entre gritos, bocinazos y pitidos –cualquier instrumento es válido, la cuestión es hacer ruido–, Camino Saiz, directora de la ikastola de Azpeitia Karmelo Etxegarai, cuenta que están cambiando la metodología, tienen muchas ideas y meten horas fuera de su horario laboral. Sin embargo, no reciben nada de Lakua. «Les solicité unos muebles para los pequeños y me respondieron así: ‘Como la cerveza, 0.0. No hay dinero’».
Por tanto, «el proyecto de los desayunos saludables lo hemos pagado los profesores. Si alguien coge baja o pide un permiso, como lo ha hecho un profesor porque se casa, pasamos cinco días sin sustituto. Estamos enfadados, pero con los niños seguimos como siempre, haciendo de todo».
Mientras que las matriculaciones suben –«estamos a tope»–, el número de trabajadores baja. «Llevamos años así y estamos cada vez peor», asegura la directora.
Tras la pancarta con el lema “Sukaldariak eta garbitzaileak borrokan” encontramos a Mari Carmen, de 52 años, limpiadora del instituto de Lasarte-Oria. «Trabajo en el Gobierno Vasco desde 1990 y aún no tengo plaza; sigo de interina sustituta. Llevo 15 años en el mismo centro y todos los años, en cuanto llega la primavera, siento la espada de Damocles. Si hay una persona fija que quiere mi plaza, me voy a la calle. Pido un poco de seguridad», declara la vecina de Urnieta, ama de dos hijos. Y añade que para lo bueno no son funcionarias pero para lo malo sí: «Cuando hay recortes, se nos aplican al igual que a las funcionarias».
Marian, cocinera en el colegio San Martin de Errezil, es dos años menor que Mari Carmen. Empezó en este oficio hace 20 años, primero realizando sustituciones y desde hace 15 años, desde las oposiciones, cubriendo plazas vacantes. Reivindica el derecho de lograr una plaza fija con el tiempo. También de cobrar la paga extra de 2012, todavía pendiente.