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Ugao muestra a Albert Rivera el camino de salida

En medio de un impresionante despliegue policial y la protesta, pacífica, cívica e imaginativa, de numerosos vecinos y vecinas, el líder de Ciudadanos ha pasado por Ugao para montar el mismo espectáculo que en Altsasu y Errenteria.

Los vecinos de Ugao han dado la espalda a Albert Rivera. (Monika DEL VALLE/FOKU)

Albert Rivera ha aterrizado este mediodía en Ugao en su particular gira por estas castigadas tierras irredentas, con la excusa de que hace unos días se llevó a cabo una manifestación contra la detención de Josu Urrutikoetxea y el objetivo indisimulado de rascar unos cuantos votos a miles de kilómetros de distancia. Porque desde luego, esta localidad de Hego Uribe no es terreno propicio para el partido que aspira a ocupar el lugar del PP en el quién es quién de la derecha española. 37 votos en los últimos comicios es una cosecha magra para un pueblo de cuatro mil habitantes.


Para cuando ha llegado la tropa de naranja, en un microbús y alguna furgoneta, numerosas pancartas indicaban desde inmuebles y vallas que sus componentes no eran bien recibidos en Ugao. «No queremos a los herederos de los franquistas en nuestro pueblo» advertía una de ellas, colocada en pleno centro y rodeada de grandes lazos amarillos en solidaridad con los presos políticos catalanes. También ha habido un montón de ikurriñas en los balcones.

De esta forma, los y las ugaotarras han respondido a la propuesta lanzada la víspera por comerciantes y vecinos, que en asamblea habían emplazado a dar respuesta «a la provocación de Rivera y sus colegas», cuya intención, valoraban, «es alterar la paz y la convivencia».

En la asamblea vecinal se había llamado a los comerciantes a bajar sus persianas al paso del paseíllo ultra, a bajar también las persianas de las viviendas y a colocar en los balcones «ikurriñas, enseñas locales y banderas reivindicativas» para «mostrar de modo pacífico nuestro rechazo a sus provocaciones». «La intención es darle la espalda a la comitiva a su paso», indicaba el comunicado difundido entre los habitantes de Ugao, y muchos de ellos así lo han hecho, dando la espalda, en silencio, a la veintena de miembros de Ciudadanos que han protagonizado el evento.

Antes, una concentración llevada a cabo en la Plaza del Ayuntamiento insistía en que «No sois bienvenidos».

También el Consistorio había denunciado que la convocatoria del partido derechista era en realidad un «indisimulado intento de generar en Ugao-Miraballes, como antes en otras localidades vascas, un clima de confrontación y el suficiente ruido mediático con el que alimentar unos intereses electorales concretos, sin tener en cuenta la tensión a la que se somete a la ciudadanía» y había apelado a los vecinos y vecinas a responder «desde el civismo y la normalidad democrática, manteniendo la calma y no cayendo en las provocaciones».

Una estratégica sirena

Desde la asamblea vecinas se había propuesto como otra forma de participar de la protesta hacer ruido con cazuelas, silbatos y lo que fuese menester, y lo cierto es que muchas personas se lo han tomado al pie de la letra. Sobre todo las que desde un balcón estratégicamente situado han puesto en marcha una sirena que ha hecho prácticamente imposible oír el discurso de Maite Pagazaurtundua, habitual acompañante de Rivera en estas lides, y al propio político catalán. Cuentan las agencias que ha dicho «no nos habéis callado con tiros, no nos vais a callar con sirenas», pero lo cierto es que ninguno de los destinatarios le ha oído, y mucho menos le ha escuchado.

Tampoco es que tuviera mucho más que decir, y se ha dado por satisfecho con romper un cartel de apoyo a Urrutikoetxea y mostrar otro de tamaño folio donde estaba escrito, a mano, la leyenda «Dignidad y Justicia». Una vez hecho esto y con los oídos castigados por el ruido de sirenas, cazuelas, silbatos, el líder de Ciudadanos y su séquito han dado por concluida la hazaña y han tomado las de Villadiego.

Mañana será otro día en Ugao, probablemente menos movido y seguramente mejor.