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Entrevue
PATXI X. LASA
PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN GIZAKIA HERRITAR

«El comedor del Ayuntamiento está lleno, si cierra el París, no tendrán donde ir»

Patxi Lasa preside el patronato de la fundación que dio vida, justo cuando la crisis estaba a punto de reventar, al comedor social Paris 365. Pronto se convirtió en el emblema de la solidaridad de la capital navarra. Pero la sociedad es, a veces, demasiado olvidadiza y perdió su interés por el comedor antes de que la situación de pobreza extrema se haya solucionado. Ahora, el comedor roza la quiebra.

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¿En qué situación está el París 365? ¿Qué busca la campaña en la que os habéis embarcado?

Está en una situación límite, con riesgo real de tener que cerrar los recursos de alimentación que son el comedor, la despensa y la sopa caliente. La campaña es para recaudar entre diciembre y enero los 100.000 euros que nos hacen falta para mantener la tesorería y poder continuar con el comedor a partir de febrero.

¿De dónde ha surgido el problema económico?

Viene de una caída de los donativos de particulares y empresas y un recorte o congelación de los ingresos de las instituciones y de fundaciones y obras sociales de bancos con las que teníamos relación en otros tiempos.

Esto no es una campaña navideña, realmente se bajará la persiana de algunas iniciativas aunque se consigan esos 100.000 euros.

Sí. El dinero es para no cerrar todo. Nosotros tenemos que asumir una corresponsabilidad y realizar ajustes para hacer sostenible el proyecto. Cerrará el catering, el servicio de vivienda y probablemente cerraremos Garabato si no se autofinancia a partir de abril. Se perderán 6,5 puestos de trabajo, lo que supone un drama. Estamos intentando hablar con otras entidades a ver si ellas pueden tirar adelante con los programas y, si puede ser, mantengan el personal.

¿Cuántas personas vienen a comer aquí cada día?

Entre los recursos de alimentación, son 600 personas las que atendemos semanalmente. En el comedor estamos en una tanda de 60 personas, que son las que nos caben en el local.

Luego están las sopas y la despensa. Que también han juzgado prioritario salvar.

Mira, la despensa es una especie de supermercado donde pueden acudir familias con acceso a cocina. El comedor no es un espacio del todo adecuado para menores. Hay 240 menores que se benefician de ello. La diferencia que tiene es que es una despensa que no se centra en alimentos no perecederos, sino que hay carne, pescado, verdura fresca... En cuanto a nuestras «sopas», se trata de unos caldos muy concentrados que se llevan a las personas sin hogar, a las que viven en cajeros, etc. durante el invierno. También les llevamos calcetines, sacos para que no pasen frío. Y todo es una excusa también para hablar con ellos, para arroparles.

¿Qué porcentaje de estas personas no tienen ningún tipo de ingreso?

Es una variable que cambia según el año. Este año ha sido del 35%. Por lo general, aquí llegan personas que piden refugio o que están en tránsito, menores no acompañados cuando cumplen la mayoría de edad, familias monoparentales, personas que viven en una habitación y carecen de cocina, personas que viven solas, con enfermedades crónicas, jóvenes que salen de los programas para menores no acompañados… De las 1.600 personas que atendimos el año 2018, el 38% eran mujeres, el 26% hombres y el 36% menores de edad. La edad de las personas atendidas en los recursos del París 365 oscila desde los recién nacidos hasta los 75 años.

Si no estuviera abierto el París, ¿no tendrían nada?

El comedor del Ayuntamiento está al 100% y nos deriva gente. Ese es el problema. Si cierra el París no tendrían donde comer.

¿Cuál está siendo la evolución de los últimos años? ¿Hay más gente que se acerca a París 365 o menos?

En estos momentos tenemos un repunte importante de las personas que acuden solicitando ayuda al París 365, en algunos recursos estamos al 100% de ocupación y con lista de espera. En los últimos 10 años hemos atendido a más de 9.000 personas. Nacimos con voluntad de desaparecer y sin embargo hoy somos más necesarios que nunca porque llegamos donde las instituciones no llegan. Pese a que somos necesarios, ahora nuestra viabilidad está en duda.

¿Hasta qué punto se olvidan las instituciones de estas personas?

Reconociendo que Navarra, en comparación con otros territorios, tiene un buen nivel de prestaciones sociales y servicios, las instituciones tienen mucha capacidad de mejora. Su primera obligación, antes que cualquier otra, es cuidar de todas las personas que vivimos aquí. Tenemos más de un 9% de la población en situación de pobreza severa y eso es inaceptable. ¿Por qué existen entidades sociales como el París 365? Pues obviamente porque las instituciones no llegan a cubrir las necesidades básicas y derechos que toda persona debe tener desde que nace.

¿Están manteniendo contactos para recibir ayuda pública?

Sí, nos estamos reuniendo con todos. Aquí da igual de la leche que sean, pues la primera obligación es atender a las personas. Se han mostrado muy dispuestos a escuchar, pero necesitamos soluciones concretas. Estamos hablando con los partidos, el Gobierno, los ayuntamientos y la Mancomunidad.

100.000 euros en dos meses es mucho dinero. ¿Hay esperanza para el París?

Sí. La hay. En seis días hemos hecho 57 socios. Hay buena respuesta. Han respondido peñas, asociaciones y mucha gente normal, trabajadores, pensionistas... la gente currela.