Moderna de Pueblo arremete contra los ámbitos laborales dictados por hombres con ‘Coñodramas’
Cumplidos diez años desde su primera aparación en las viñetas de Raquel Córcoles, el personaje de Moderna de Pueblo retorna con ‘Coñodramas’, una novela gráfica que recuerda que la reivindicación no está reñida con el humor.
A modo de advertencia para «imprudentes», la artista Raquel Córcoles lanza una advertencia al cruzar las primeras imágenes su nueva novela gráfica ‘Coñodramas’: «¡Cuidado! Este libro atufa a feminismo y solo habla de cosas de chicas».
Han pasado diez años desde que el personaje de Moderna de Pueblo irrumpió por primera vez en el imaginario de Córcoles a través de su blog y que, convertida en éxito viral, derivaría en la publicación de ‘Soy de Pueblo’, junto con la ayuda de la diseñadora gráfica Marta Rabadán.
En esta nueva obra, la protagonista y sus amigas y cómplices se ven sumergidas en un mundo laboral donde los hombres siguen marcando el ritmo, sirve como catálogo de comportamientos machirulos, a los que las mujeres, incluidas las que han tenido éxito profesional, deben hacer frente para dejar oír su propia voz, sin estar pidiendo perdón por ello a cada paso. ‘Coñodramas’ –publicado por Zenith– es un trabajo realizado por la propia Córcoles y Carlos Carrero, pareja sentimental y coguionista de los últimos trabajos de Moderna.
Según la propia Córcoles «la intención de ‘Coñodramas’ es reflejar cómo funcionan aún las cosas en el ámbito laboral, un status quo dibujado por hombres». En cuanto a cómo se desarrolla la labor compartida junto a Carrero, la artista catalana reveló que «yo me pongo a hacer páginas y páginas de ideas y guiones, sobre temas que me han llamado la atención. Carlos pone el orden, hace mapas de tramas, como si fuera CSI, y reflexiona sobre qué estamos contando».
En concreto, ‘Coñodramas’ aborda «esa especie de falsa dicotomía entre lo femenino y/o lo feminista –¿eres de ‘Girls’ o de ‘Sexo en Nueva York’?– o las dudas de una creadora a la hora de elegir entre lo supuestamente frívolo y lo culturalmente aceptable bajo el punto de vista de la censora óptica masculina».
Una ‘Pitufina’ en una aldea masculina
Una idea reflejada por los recuerdos que Córcoles/Moderna tienen de su paso por un famoso semanario de humor –‘El Jueves’ en la vida real– donde la dibujante se llegó a sentir como «la ‘Pitufina’ en una aldea repleta de lectores masculinos». En relación a este episodio, afirmó que «pensé, ‘voy a hacer chistes guarros para que vean que soy una tía que molo’, hacer lo que hacen ellos, vamos. No sabes lo que condiciona estar en un sitio en el que tu público es prestado».
En sus reflexiones añadió que «autores como Joe Matt pueden, por ejemplo, hablar sin parar en sus historias de la masturbación y de hacerse pajas, y las mujeres no deben hacer humor de la regla o de la copa menstrual». Por todo ello, esta novela gráfica hace suyos, como carta de presentación –incluido su título ‘Coñodramas’– muchos de los tópicos y las definiciones con las que cierta visión tóxica de lo que es o no cultura de calidad suele descalificar los trabajos realizados por mujeres.
«Es un concepto que nació de nuestro propio desbloqueo. Darle la vuelta a las ideas, conducirlas a nuestro favor. El humor es lo que al final nos desbloquea. Riámonos del tufo feminista, y expongamos que existe ese problema de que aún queda mucho por hacer», resumió la dibujante.
Moderna de Pueblo es un personaje que Córcoles creó para un blog en 2010, una rubia –entonces veinteañera «de provincias»– que parodiaba con ironía la vida cool y el postureo de la gran ciudad.
Un personaje que dio el salto al mundo editorial, convirtiéndose en un fenómeno tanto en su versión en papel –‘Soy de pueblo’, ‘Los capullos no regalan flores’, ‘Cooltureta’– como en las redes sociales –1,6 millones de seguidores en Instagram y 170.000 en Twitter– y que ha llegado a vender más de 100.000 ejemplares de ‘Idiotizadas’ (Zenith, 2017), libro anterior a ‘Coñodramas’.
Con este título de ‘Idiotizadas’, Moderna va a convertirse en película de la mano de Álex de la Iglesia como productor y de Eva Hache como directora.