Nuevo sabotaje huthí a intereses petroleros saudíes en el estratégico Mar Rojo
Otro petrolero, esta vez de pabellón singapurense, ha sido objeto de un sabotaje en el puerto saudí de Yeda, en un nuevo ataque de los rebeldes huthíes por la implicación de la satrapía de los Saud en la guerra de Yemen.
Un petrolero de bandera de Singapur ha sido objetivo este lunes de una explosión atribuida a «causas externas» cuando descargaba en un puerto de Arabia Saudí, país donde otro buque cisterna sufrió un ataque con una mina el mes pasado.
La explosión, que ha acaecido en el barco BW Rhine, ha provocado un incendio a bordo que ha sido extinguido por los marineros y bomberos en el puerto de Yeda, según ha confirmado la compañía naviera, Hafnia, que asegura que no hay heridos entre los 22 tripulantes.
La naviera, con sede en la ciudad-Estado del sureste asiático, apunta en un comunicado que el barco sufre daños en el casco y que es «posible» que se haya escapado parte del petroleo que transporta, mientras realizan una serie de pruebas y mediciones sobre su carga.
La compañía ha parado «inmediatamente» las operaciones y «evalúa» el estado del barco «antes de continuar con las operaciones», mientras investiga el incidente junto a las autoridades.
Sucesión de ataques
La explosión ha tenido lugar casi tres semanas después de que los huthíes atacaran con un misil una instalación petrolera de la estatal saudí Aramco cerca de la misma ciudad de Yeda y ante un repunte de los ataques con drones y lanchas explosivas por parte de los rebeldes yemeníes.
Pocos días después, una explosion saboteó un petrolero con pabellón maltés en el puerto saudí de Al-Shuqaiq.
En respuesta al ataque a Aramco hace un mes, Ryad llevó a cabo bombardeos contra posiciones de los rebeldes en Sanaa. Los huthíes defendieron sus ataques denunciando el cerco de la coalición contra Yemen, ante la falta de avances en las conversaciones para lograr una solución diplomática.
Este tipo de ataques se ha recrudecido durante las últimas semanas tras la muerte en atentado el pasado 28 de octubre del ministro de Juventud y Deportes de las autoridades instaladas por los huthis en las zonas bajo su control, Hassan Zaid.
Negociaciones, en punto muerto
El conflicto ha sufrido un recrudecimiento en varios frentes durante los últimos meses, pese a los esfuerzos internacionales de mediación, si bien las partes acordaron a finales de septiembre un intercambio de más de un millar de prisioneros -incluidos varios militares saudíes- que fue visto como una posible puerta hacia una futura solución a la guerra.
Las fuerzas leales al Gobierno yemení, apoyado por Arabia Saudí, y los rebeldes huthis, respaldados por Irán, llevan combatiendo desde finales de 2014, en una guerra que ha provocado la que es la mayor crisis humanitaria mundial. Actualmente, casi el 80% de la población, unos 24 millones de personas, necesitan asistencia en el país, donde hay más de 20 millones en inseguridad alimentaria.
El conflicto, y las decenas de ataques a intereses saudíes desde 2019, ponen en riesgo la navegación por el Mar Rojo, una vía vital para el transporte de mercancías y ruta esencial para el suministro de petróleo.