Temporada tres después de la pandemia para los vascos: luz al final del túnel
Con el inicio de la temporada 2021-2022, la tercera afectada por el coronavirus, parece que comienza a atisbarse la luz al final del túnel. El regreso del público a los estadios en competición oficial es la mejor noticia posible para los conjuntos vascos de Primera.
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La Real volverá a ser, entre nuestros equipos, la que deberá hacer frente a un calendario más apretado y exigente. Su participación por segundo ejercicio consecutivo en la Europa League le obligará a afrontar dos partidos por semana, algo que ya le pasó factura en el tramo final de la pasada campaña.
Sin embargo, el que la bisoña plantilla dirigida por Imanol Alguacil cuente con un año más de experiencia a tan alto nivel le otorga un mayor grado de madurez para encarar con mejores garantías de éxito similares situaciones de exigencia deportiva que, sin duda, se van a producir a lo largo del curso.
Con apenas dos retoques en su bloque –el lateral zurdo Diego Rico y el guardameta Mathew Ryan–, el conjunto guipuzcoano volverá a fiar su suerte a una filosofía futbolística basada en la combinación y la salida del balón desde atrás. Unas señas de identidad que le sirvieron hace más de cuatro meses para levantar la Copa y quién sabe si aspirar a algo más en la presente temporada.
La mala noticia para la Real antes de iniciarse la competición oficial fue la grave lesión de Carlos Fernández, lo que, sumada a la indefinición sobre el futuro de William José, deja un tanto huérfano al equipo en lo que se refiere a futbolistas para el apartado realizador.
Athletic, pocas caras nuevas
A las estrecheces económicas derivadas del momento, el Athletic debe sumarle lo reducido del mercado en el que puede manejarse para realizar incorporaciones. Esta especial coyuntura ha provocado que las únicas caras nuevas que se vean en su vestuario procedan de la factoría de Lezama. Del paso adelante que puedan dar algunas de sus perlas dependerá en buena medida que esta primera campaña que comienza de inicio Marcelino García Toral no tenga el regusto amargo de la anterior.
Comenzar el ejercicio con buenos resultados sería el mejor antídoto para una afición rojiblanca que desea hacer cuanto antes borrón y cuenta nueva respecto a las dos finales coperas que se perdieron el curso pasado. De momento, la pretemporada ya ha trasladado que algunos jóvenes talentos –léase Berenguer y Sancet– se lo van a poner difícil a las vacas sagradas en la lucha por hacerse con un hueco en el once.
Ese ímpetu que llega desde la cantera ya se ha cobrado una víctima inesperada en la figura de un Unai López que no cuenta para el técnico asturiano, pero que por el momento tampoco ha encontrado una salida que impida que viva una temporada en blanco. Podría no ser el único de los considerados hasta ahora intocables que protagonizase similar situación.
Fichaje rojillo récord
Pese a la incertidumbre económica actual y a tener que hacer frente a un importante desembolso por la profunda remodelación de El Sadar, Osasuna hizo sus números al inicio del presente verano para no solo materializar el fichaje récord en la historia del club –ocho millones por Budimir–, sino también atar a largo plazo a gran parte de su columna vertebral.
Esa continuidad del bloque, sumada a la de un Jagoba Arrasate que va camino de batir las marcas de mitos del banquillo rojillo como Alzate y Aguirre, hacen que las expectativas en el entorno osasunista sean de lo más optimistas de cara a la 2021-22. Claro que eso luego hay que concretarlo sobre el césped, aunque no parece que el técnico de Berriatua vaya a permitir que los suyos se relajen lo más mínimo, sobre todo teniendo en cuenta los importantes apuros por los que pasó el cuadro navarro en las primeras evaluaciones del curso pasado.
Además, la dirección deportiva se movió rápido para incorporar a los exarmeros Kike García y Cote, dos futbolistas llamados a sumar si no se tuercen las cosas, amén del regreso de Areso, una apuesta de futuro con mayor incógnita. Tanta como saber cuál será el recibimiento de El Sadar, especialmente cuando se pueda usar toda su capacidad, al Chimy Ávila, tras su lamentable episodio luciendo una camiseta de corte ultraderechista.
Proyección de futuro albiazul
Encadenar su sexta temporada consecutiva en Primera es el objetivo de un Alavés que vuelve a confiar en Javier Calleja para tal cometido. El técnico madrileño, que salvó al equipo cuando ya parecía desahuciado, se encontrará prácticamente con el mismo grupo de futbolistas del anterior ejercicio, con alguna excepción notable.
Será así la primera campaña, después de nueve consecutivas, en la que el vestuario babazorro no contará con la presencia del Manu García gasteiztarra, ahora incorporado a las filas del Aris Limassol chipriota, cuyo hueco ha sido ocupado por otro Manu García, en este caso ovetense y con un perfil futbolístico bien diferente.
El jugador llegado del Sporting es el ejemplo perfecto de la política de incorporaciones que ha realizado el Alavés durante el presente mercado veraniego: joven con proyección y a coste cero, en su mayoría mediante un acuerdo de cesión. Pellistri –repite–, Loum e Iván Martín responden a ambos criterios.
Su talento será puesto a prueba en el 4-3-3 con el que ha venido trabajando Calleja durante la ya concluida fase de preparación. El míster madrileño quiere un bloque ofensivo que no se deje amilanar por el rival.