Jonas Vingegaard y Tadej Pogacar agrandan su duelo con una primera semana espectacular
Los dos candidatos al triunfo final sacan conclusiones del mejor inicio de la historia de la prueba, con cinco batallas en las nueve primeras etapas que dejan al danés con ventaja y al esloveno como ganador moral porque en el Tourmalet temía perder la carrera y pensaba en irse a casa si eso sucedía.
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El Tour se retoma etse martes tras la primera jornada de descanso con una décima etapa en el Macizo Central entre Vulcania e Issoire, con más de 3.000 metros de desnivel en 167.2 kilómetros, donde se espera una gran batalla por coger la escapada y que los dos principales favoritos, Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard, vivan otra jornada de desgaste, sin apenas terreno llano y mucho calor, después de la primera semana más espectacular de la historia del Tour.
El comienzo en Euskal Herria llevó a los organizadores a diseñar las dos primeras etapas más duras de la prueba y a colocar enseguida dos jornadas exigentes de Pirineos y un final durísimo en el Puy de Dôme. Una apuesta con riesgo. Tras la superioridad de Vingegaard en Marie Blanque la sensación generalizada era que la carrera podía quedar sentenciada en el encadenado entre Tourmalet y Cauterets-Cambasque. Jumbo jugó ese día a ganar la carrera, pero Pogacar no solo resistió, sino que descolgó al danés en los kilómetros más duros del final y en los del Puy de Dôme.
Pese a ser líder Vingegaard, el esloveno sale más fortalecido y los diecisiete segundos que les separan son casi una ventaja. Le permite dejar la responsabilidad de la carrera al Jumbo después de lo que sufrió UAE para controlarla los primeros días tras ganar con Adam Yates en Bilbo y la fuga de Hindley camino de Laruns.
Los dos protagonistas del Tour intentaron sacar conclusiones favorables de la primera semana en las comparecencias de Vingegaard tras la etapa del Puy de Dôme y de Pogacar, en la rueda de prensa por videoconferencia del día de descanso, ante una segunda exigente porque acaba con tres etapas alpinas, donde Vingegaard ha estado mejor hasta ahora que en Pirineos.
«Los Alpes me van mejor»
A eso se aferraba tras volver a ser superado por Pogacar en el Puy de Dôme: «Me ha recuperado ocho segundos, no es una renta muy importante. Las próximas etapas me van mejor, estoy deseando que lleguen los Alpes. Estamos los dos a un nivel muy elevado, las etapas que mejor me van son las próximas, tengo esa suerte y será una lucha dura. Haré todo lo posible para ganar en París».
Tadej Pogacar respondía al danés que «también me gustan las etapas alpinas. Reconocí algunas de ellas, corrí otras en competición y año tras año avanzo en las subidas largas y sufro menos con el calor. Me siento listo».
El esloveno también busca elementos positivos: «Esto va en la buena dirección. No sé Jonas, pero me siento cada vez mejor con cada día que pasa. Estoy impaciente de retomar la carrera. La última semana debería ser incluso mejor que la primera. Puede que no sea así, pero no lo creo».
Considera su duelo con Vingegaard como «una gran rivalidad. El año pasado vimos uno de los mejores Tours de la historia. Y éste ya han pasado muchas cosas en solo una semana. Nos lanzamos bombas entre nosotros en cada etapa. Es un bella competencia y sé que el Jumbo hará todo lo posible para hacerme fallar en un escenario como el del año pasado en el Granon. Pero estoy preparado para responder a cualquier táctica que puedan usar».