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Víctor Esteban presenta su festival de despedida «muy agradecido»

El de Ezcaray disputará su último partido como profesional el 10 de agosto, en el día grande de las fiestas locales, acompañado por Rezusta ante Altuna II-Martija.

Victor Esteban ha presentado su despedida en Ezcaray. (ASPEPELOTA)

Visiblemente emocionado y«agradecido», completamente agradecido, Víctor Esteban ha presentado hoy en Ezcaray su último partido como profesional, con el que pondrá fin a una etapa de diez años al máximo nivel. Será el 10 de agosto, festividad de San Lorenzo, el día grande de las fiestas de la localidad riojana, en un partido en el que no podían faltar Jokin Altuna –acompañado por Julen Martija– y Beñat Rezusta –que será su zaguero– los dos pelotaris con los que más ha conectado el pelaire.

Acompañado por Diego Bengoa, alcalde de Ezcaray, Marta Valle, concejala de deportes e Iñaxio Errandonea, director comercial de Aspe, el delantero riojano ha leido un comunicado en el que básicamente ha agradecido a todo el mundo al que ha tenido al lado en su carrera, comenzando por sus más llegados, su club, San Lorenzo, en el que dio sus primeros pelotazos y pasando por todos sus entrenadores y compañeros, sin olvidarse de Asegarce, empresa que le dio la oportunidad de debutar en 2013.

No obstane, el pelotari riojano no ha escondido que le hubiera gustado seguir siendo parte del cuadro profesional, sobre todo al comparar su caso con los de Titín o Capellán, sus referentes de juventud. «Esperábamos que iba a durar los mismos años, pero la pelota ha cambiado, ha cambiado mucho y es muy difícil mantenerse más años. Lo he visto en el caso de mi hermano, de los hermanos Merino, de Cecilio, que han sido igual los casos más cercanos, de Álvaro Untoria... Es cierto que ves que la carrera del pelotari es cada vez más corta», ha analizado.

«Parece que sobras»

Desde su cambio de empresa, su rol ha variado y ha pasado de ser casi un fijo en los campeonatos de primera, al menos en los individuales, a convertirse en una especie de sparring para que los más jóvenes mostraran su valía. Pese a haber admitido su nueva circunstancia con profesionalidad y entereza, reconoce, que «tenía la sensación cuando iba al frontón como que no era mi sitio, que no pintaba nada. Ves que si tienes 30 años y estabas jugando en primera, parece que la gente te mira con buenos ojos pero si tienes 30 años y juegas partidos de promoción, parece como que empiezas a sobrar, que estos partidos que estás jugando tú debería estarlos jugando otro chaval y creo que es una política que tendrán sus razones para haberla tomado, pero tiene sus cosas negativas».

Entre sus logros deportivos, está la txapela del Manomanista de Promoción conseguida ante Iker Irribarria en 2015 en el Beotibar, pero guarda otro momento como su mejor recuerdo; la despedida que su pueblo le realizó en octubre de 2020, en plena huelga de Baiko, cuando su futuro como profesional estaba muy complicado. «En la pelota muy pocas veces ha pasado eso, que todos los pelotaris se unan por una causa ha pasado muy  poco. Al final se vio que era una injusticia y que tenían que pelear por ello y me acuerdo el día que hice mi anterior despedida, que esta es la segunda en Ezcaray, que pudimos  jugar aquí los cuatro que nos dieron la baja en aquella situación. Creo que fue un día inolvidable, para mí el momento  más bonito que he vivido en la pelota porque había una situación muy complicada, no solo para los que salíamos sino para los que estaban dentro de la empresa y todos dieron un paso adelante y en ese aspecto para mí es lo más bonito que me llevo».

Eso sí, la pelota no acaba para el delantero pelaire, pues tiene la intención de recalificarse como aficionado, algo que ya hizo en 2020, cuando su futuro profesional no era nada claro y cuando ganó el campeonato de España de mano a mano.