La crono de Niza confirma la reconquista del trono del Tour por parte de Tadej Pogacar
Sacando un minuto sobre Jonas Vingegaard, el prodigio esloveno ha conquistado el tercer Tour de su carrera, consiguiendo además su sexta victoria parcial. En una jornada de saludos y despedidas, Evenepoel y Vingegaard también lo han intentado, dignificando el triunfo de Pogacar y el propio podio.
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No podía ser de otra manera. Tadej Pogacar ha confirmado su éxito en el Tour de 2024. El prodigio esloveno se ha enfundado el definitivo jersey amarillo de su tercer Tour meses después de haber ejercido de tirano en el Giro, mostrando además una ambición sin límites que ha traducido en una «reconquista» con seis victorias parciales y un dominio absoluto de la prueba, un dominio que con el paso de las etapas no ha hecho sino confirmar y afianzar, para recuperar un reinado perdido en las dos últimas ediciones que en la línea de meta de Niza ha remachado por todo lo alto, un Tour de 2024 que ha definido como «el más loco que he disputado jamás».
Pogacar, después de haberse llevado el Giro con seis etapas en el camino, se ha llevado también el Tour, el primero en encadenar las dos rondas de tres semanas del calendario después de que lo consiguiera Marco Pantani en 1998 –siguiendo la estella de Coppi, Anquetil, Merckx, Hinault, Roche e Indurain–, con seis victorias parciales, cimentada su victoria sobre todo a partir de la llegada de los Pirineos y rematada en los Alpes, superando los temores que vaticinaban un cierto desplome del prodigio esloveno en favor de Jonas Vingegaard, menos castigado que Pogacar en cuanto a jornadas previas de competición.
Temores infundados porque el ciclista danés de Visma, pese a su dignísima defensa de sus victorias en la ‘Grande Bouclé’ al final ha terminado notando su tremendo accidente en el descenso de Olaeta en la pasada Itzulia. Después de dos semanas manteniéndose en la estela del esloveno, a partir de los Pirineos Vingegaard empezaba a sentir la superioridad del balcánico, una superioridad todavía más clara en la última semana. Poco se le puede reprochar al danés.
«En otras circunstancias estaría decepcionado, pero con todo lo que he pasado, con la caída que sufrí, no puedo estarlo. Mi preparación no ha sido la mejor, pero pese a todo he estado a un nivel alto. Eso sí, me gustaría regresar para intentar ganar el Tour», ha indicado tras la crono final el corredor nórdico.
Y poco se le puede reprochar a un Remco Evenepoel que se ha demostrado a sí mismo que puede competir por ganar un Tour. Tercero en la crono de Niza, el flamenco ha terminado entre lágrimas, incapaz de contentarse con el último cajón del podio del Tour. «Me gusta ver que tiene esa rabia», ha declarado sobre su líder el bueno de Mikel Landa, que ha finalizado en un más que digno quinto lugar, corriendo sin presión y a las órdenes de un «pitbull» que se ha demostrado a sí mismo que puede estar a la altura de los mejores, aunque superarlos va a ser otro cantar, sobre todo si Pogacar y Vingegaard mantienen este nivel.
«Creo que he dado un paso adelante en mi carrera, he demostrado que puedo disputar una carrera de tres semanas», ha dicho el propio Evenepoel, refrendado en este Tour pese a haber ganado la Vuelta de 2022.
Deleite y competición
Día de despedidas, de ciclistas valiendo su condición de llegada en solitario para saludar a los espectadores y a los familiares. Ciclistas en retirada como Cavendish o Romain Bardet han podido decir adiós de forma individualizada en la meta final de Niza. Sí, los Campos elíseos de París tienen otro encanto, sobre todo con esas etapas de homenaje en el que los primeros kilómetros son un paseo hasta entrar en las calles del centro parisino. Todo eso es cierto, y desde luego, la crono final de este Tour de 2024 no ha tenido la trascendencia de aquel mítico final del Tour de 1989, cuando Greg Lemond le «levantó» el maillot amarillo al llorado Laurent Fignon, cuando el parisino se relamía con su tercer jersey de su palmarés, meses después de habwerse enfundado la «Maglia Rosa» del Giro de aquel año. Fuera por el manillar de triatleta que adoptó Lemond, o porque el destino tiene estas jugarretas, aquello no fue posible.
Hasta la llegada a meta del francés Lenny Martinez, el primero en ser capaz de romper la barrera de los 50 minutos en la meta de Niza, la contrarreloj ha ido casi en sentido opuesto a la propuesta competitiva, toda vez aque los ciclistas que ya han cumplido con su misión al sortear las dificultades de las 21 etapas del Tour se lo han tomado con calma, disfrutando del calor del público congregado en esta preciosa ciudad provenzal.
El colombiano Harold Tejada, del conjunto Astana, ha sido, en todo caso, el ciclista que más tiempo ha conseguido pasarse en la «silla caliente» de la meta, a la espera de que los mejores de la ronda francesa lo superasen, pero dejando ya una marca respetable. No ha sido sino hasta la llegada de los diez mejores clasificados de la general cuando Tejada ha tenido que abandonar su asiento, en concreto, cuando Derek Gee, en pelea singular con el estadunidense Jorgenson, ha sido el primer en bajar de los 48 minutos. Un Derek Gee superado por Jorgenson casi acto seguido.
Faltaba la traca final. Una traca que ha supuesto ver a Mikel Landa entre los diez mejores clasificados en una crono del Tour, en la mejor sesión contra el crono de su vida, aunque no haya conseguido arrimarse a la cuarta plaza de Joao Almeida.

«Esta crono ha sido el resumen de este Tour», ha subrayado el ciclista de Murgia. «Me ha salido una buena crono porque la he competido sin presión. No tenía la ambición de avanzar un puesto con Joao Almeida, era impensable tener alguna opción. Quizá esa haya sido la clave, lo he disfrutado mucho», ha indicado un Mikel Landa que, a sus 34 años, ha completado su tercer Tour en el Top 5 de la clasificación.
No obstante, lo mejor estaba por llegar. Evenepoel, Vingegaard y Pogacar han ido batiendo los respectivos mejores registros en los tiempos de paso, con un esloveno especialmente machacón en la ascensión a La Turbie, el último puerto puntuable de este Tour. En esta crono se ha visto a un Evenepoel peleçon, que ha recuperado bastante respecto de Vingegaard en la parte llana, y un Vingegaard irreductible, que a sabiendas de q ue iba a tener que entregar su corona como último ganador de la «Grande Bouclé», no se ha resignado en ningún momento, como denotaba su asfixia al atravesar la línea de meta.
Poco han podido celebrar el flamenco y el danés del mejor tiempo, a sabiendas de que por detrás llegaba el Coco, un Coco que ha superado a Eddy Merckx no solo en los días combinados de Giro y Tour con el jersey de líder, un total de 40, y 12 victorias parciales, por 11 del «Caníbal».
«No puedo ni describir lo feliz que estoy. Han sido dos tours previos muy duros, pero eso nos ha servido para poder mejorar y poder ganar este. Estoy en una nube», ha declarado un Tadej Pogacar feliz y pleno después de haber encadenado su sexta victoria y su tercer Tour, en una jornada en la que ha podido dejar detalles de celebración en la prueba.
Un triunfo especial
«Ya desde la salida de Mónaco tenía buenas referencias y en la subida a La Turbie me he sentido muy bien. Y además desde el coche me estaban dando muy buenas referencias por lo que he decidido apretar a tope», ha seguido el bueno de Pogacar, emocionado y feliz, y seguro de sí mismo, por encima de los escépticos que pusieron en duda su capacidad para poder encadenar con éxito el Giro y el Tour.
«Es increíble el haber encadenado Giro y Tour. Incluso si no hubiese ganado el Tour, conformándome solo con el Giro, hubiera sido algo enorme, pero ganar el Tour está a otro nivel. Jamás lo hubiera imaginado y en principio, no me lo planteaban, y menos cuando alguna gente ponía en duda en la opción de que pudiera conseguirlo», ha indicado el esloveno, que además ha mostrado su deseo de vestir algún dia con el maillot arco iris de campeón del mundo.
Y como corolario de de su éxito, el propio ciclista balcánico ha sido taxativo al valorar a sus rivales como «representantes del mejores ciclismo de la Historia, ak menos en las grandes vueltas. «Remco [Evenepoel], Jonas [Vingegaard], Primoz [Roglic], y tantos jóvenes que llegan pujantes, hacen que ganar una prueba como el Tour sea todavía más emocionante y especial. ellos son tremendos, increíbles corredores, que hacen de estas vueltas de tres semanas las mejores de la Historia, y lo que nos queda por ver en el futuro», ha rematado Pogacar.