Coge cuerpo un plan que movería el escenario pero está por ver adónde
Mientras en Gaza las víctimas del genocidio israelí se siguen contando por decenas cada día y en el mundo las iniciativas de repulsa se multiplican, en la arena diplomática el plan diseñado por EEUU aparece como posible borrador para un intento de acuerdo. Las incógnitas siguen siendo muchas.
En las últimas horas se está hablando mucho del plan para Gaza que Donald Trump ha presentado a dirigentes de países árabes y musulmanes en el contexto de la Asamblea General de la ONU. Un documento de 21 puntos que aborda diferentes vertientes, desde la administración futura del enclave hasta los prisioneros, y que presumiblemente será el eje sobre el que los mediadores negocien en próximas fechas.
Según difundió ‘The Times of Israel’, en una filtración que fuentes conocedoras de este tema dan credibilidad, la propuesta prevé entre otros movimientos la liberación de todos los cautivos israelíes en las primeras 48 horas tras entrar en vigor, y la de cientos de presos palestinos condenados a cadena perpetua -además de miles de detenidos en los dos últimos años-; concede amnistía a miembros de Hamas «que se comprometan con la paz»; prevé un Gobierno transitorio temporal de tecnócratas palestinos bajo la supervisión de un organismo internacional dirigido por EEUU, en cooperación con socios árabes y europeos; y anima a los habitantes de Gaza a quedarse en la Franja.
Este último punto supondría a juicio de ese diario «una importante evolución de Washington», dado que en febrero Trump «conmocionó a gran parte del mundo al hablar de que Estados Unidos» se haría cargo de Gaza y reubicaría a toda su población, dramáticamente diezmada en los dos últimos años a causa del genocidio israelí.
Aquellas declaraciones, añade el periódico, «dieron un importante impulso» a la idea entre los socios de la coalición de extrema derecha de Benjamin Netanyahu, que «desde entonces han trabajado activamente para ‘fomentar la migración voluntaria’ de los habitantes de Gaza, aunque sin éxito hasta la fecha».
“The Times of Israel” añade que la iniciativa, expuesta en primer término a Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Catar, Egipto, Jordania, Turquía, Indonesia y Pakistán, «prevé una posible vía hacia un futuro Estado palestino, una vez que haya avanzado la reconstrucción de Gaza y se haya completado la reforma de la Autoridad Palestina», y, por tanto, «parece alejarse considerablemente de la política seguida hasta ahora por la Administración Trump». En esta línea, contemplaría incluso que EEUU abra un diálogo con israelíes y palestinos para acordar un «horizonte político para la coexistencia pacífica».
También cita la formación de «una fuerza de estabilización internacional temporal» liderada por EEUU y los países árabes para supervisar la seguridad y formar a la policía local, y contempla la «retirada gradual del Ejército israelí».
LAS «CLÁUSULAS» DE ISRAEL
A juicio del diario que ha difundido el contenido del documento, los puntos mencionados «son importantes argumentos de venta para los palestinos», pero añade que la propuesta, elaborada en gran parte por el enviado especial estadounidense Steve Witkoff, «y que se perfeccionará en los próximos días», también incluye «cláusulas que Israel lleva mucho tiempo exigiendo». Entre ellas se encontraría el compromiso de Hamas de desarmarse, la desmilitarización de Gaza y el establecimiento de un proceso «para desradicalizar a la población», sin mayor concreción sobre lo que esto último significa ni apunte respecto a que no hay mayor elemento radicalizador que sufrir una masacre continua.
El periódico israelí considera que estos requisitos «probablemente harán que la propuesta sea difícil de vender a Hamas», mientras que la creación del plan de una posible vía hacia un futuro Estado palestino «podría ser una línea roja para Netanyahu», que esta misma semana ha rechazado sin ambages esta opción.
De hecho, el líder sionista dijo el viernes en la Asamblea General de la ONU que «dar a los palestinos un Estado a un kilómetro y medio de Jerusalén después del 7 de octubre es como dar a Al Qaeda un Estado a un kilómetro y medio de Nueva York después del 11 de septiembre». «Israel no permitirá que nos impongan un Estado terrorista», zanjó ante un auditorio semivacío por la repulsa global que provoca la actuación de su Gobierno.
Sin embargo, ese mismo día Trump se mostró optimista. «Todos los países de la región están involucrados, Hamas es muy consciente de estas conversaciones e Israel ha sido informado a todos los niveles, incluido Bibi Netanyahu», añadió, refiriéndose al primer ministro por su apodo.
PROS Y CONTRAS
En comunicación con GARA, fuentes sobre el terreno valoran como positivo que «el plan genera movimiento en un contexto que ha estado paralizado durante años». «Responde a la emergencia humanitaria proponiendo un aumento inmediato de la ayuda y la reconstrucción, al tiempo que vincula esto con la seguridad y las transiciones políticas», añade, apostillando que «al descartar explícitamente la ocupación permanente, ofrece cierta garantía de legitimidad».
A su juicio, «la oferta de amnistía para miembros de Hamás que renuncien a la violencia busca atraer a los moderados hacia una transición pacífica», y añade que «la opción de una aplicación parcial, incluso si Hamas rechaza el acuerdo, ofrece cierta flexibilidad». Creen además que «el intento del plan de separar la gobernanza del control directo de Israel mediante una fase tecnocrática supervisada internacionalmente podría ayudar a reducir los riesgos inmediatos de confrontación», y «la promesa de financiación del Golfo sugiere que se pueden movilizar recursos externos para financiar la reconstrucción y reducir la carga financiera de Israel y los palestinos.
En el lado contrario, señalan que hay «cuestiones fundamentales» que siguen sin definirse. «La estructura de gobernanza es débil y el papel de la Autoridad Palestina poco claro, lo que entraña riesgo de que se produzca un vacío de poder o reclamaciones contrapuestas», opinan al respecto.
También consideran que «las preguntas sobre el mandato y el mando y control de la fuerza de estabilización siguen sin respuesta, lo que plantea la posibilidad de ineficacia o disputas» y, asimismo, «el plan no explica cómo vivirán los habitantes de Gaza durante una fase de reconstrucción de siete a diez años, incluyendo sus derechos, servicios y medios de subsistencia», sin olvidar que «la cuestión de Cisjordania queda sin resolver».
«Trump ha dicho que no habrá anexión, pero con más de 700.000 colonos ya en Cisjordania, incluido Jerusalén Este, la continua expansión de los asentamientos, la pérdida de tierras agrícolas y las incursiones regulares, la realidad sobre el terreno sugiere un avance constante que es muy difícil de revertir», advierten estas fuentes, y recuerdan que «muchos en la extrema derecha israelí ven este momento como la oportunidad para asegurar Judea y Samaria, y se resisten a cualquier concesión hacia un Estado palestino». «A menos que se congele el crecimiento de los asentamientos, las palabras ‘sin anexión’ corren el riesgo de ser poco más que retórica», apostillan.
Todo sigue en el aire, por tanto, mientras del aire siguen cayendo las bombas que dan forma a la masacre israelí.