El gasteiztarra Alejandro García se estrena a lo grande en la Behobia de silla de ruedas
Alejandro García Ingelmo, jugador del BBK Bidaideak Bilbao, empieza a abrirse camino también en el atletismo adaptado. El gasteiztarra, que apenas lleva un año entrenando en serio con una silla específica de competición, ha ganado la Behobia-Donostia en su primera participación.
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A la gente que sigue el deporte adaptado le sonará el nombre de Alejandro García Ingelmo, que cumple su segunda temporada como jugador de BBK Bidaideak Bilbao de la Superliga de baloncesto en silla de ruedas. Sin embargo, el gasteiztarra también ha decidido probar el atletismo, un deporte más individual que exige un esfuerzo físico y mental para ir superándose día a día y donde ya ha empezado a hacerse un hueco. De hecho, en su primera participación, acaba de ganar la Behobia-Donostia en la modalidad de silla de ruedas.
Aunque lleva ya varios años preparándose, hace solamente un año que empezó a tomárselo más en serio, cuando probó la silla de atletismo diseñada para correr. «Llevo años en esto, he hecho alguna carrera incluso de 10 kilómetros en silla de paseo, pero la silla de atletismo te da más estabilidad», explica García. La diferencia entre las sillas es fundamental porque la de atletismo tiene una tercera rueda delante que permite alcanzar altas velocidades sin riesgo de caída.
Tanto en pista como en carretera, García se ha entrenado duro para llegar en forma a la cita de Behobia. «La característica de la Behobia es su duro trazado con subidas y bajadas, por eso he trabajado mucho las cuestas, haciendo series en subidas». Sin olvidar las bajadas, donde la silla puede tomar una velocidad altísima, por lo que hay que aprender a trazar bien las curvas.
García recuerda su primera Behobia como «una experiencia muy buena», y no solo por haber sido el ganador de su categoría: «Nunca había participado en una carrera de esa dimensión, el ambiente fue increíble, había gente animando en cada rincón, es un día especial para los corredores y para quien va a vernos». Las sillas de ruedas y las handbikes tomaron la salida algo antes que los miles de atletas que compiten a pie pero, aún así, nunca les faltó el aliento del público.
A pesar de los entrenamientos previos, García reconoce que lo más duro de la carrera fueron las cuestas, con prolongadas pendientes que pusieron a prueba su resistencia. «A veces iba prácticamente parado, me empezaron a quemar los brazos», aunque el trazado de subidas y bajadas también tuvo su parte positiva: «Haces esfuerzo subiendo pero las bajadas ayudan a recuperar, además un trazado llano sería más monótono». El aliento del público también le ayudó a superar los momentos difíciles: «Vas sufriendo en las cuestas pero oyes a toda esa gente animándote y piensas, ¿cómo voy a pararme ahora?».
Asimismo, el apoyo del club Zuzenak de Gasteiz también ha sido clave. García conoce Zuzenak a la perfección, donde se formó como jugador de baloncesto. Tras varios años lejos de casa, jugando en Burgos y en Bilbao, la Behobia ha sido la oportunidad perfecta para volver a su club de siempre. «Por logística pensé que era buena opción volver con Zuzenak y ellos me han apoyado en este proyecto desde el principio».
El tiempo de 1:11:57 es mejor del que García había previsto, ya que en los entrenamientos previos calculó que rondaría la hora y cuarto. No batió el récord histórico de la Behobia en silla de ruedas pero le sirvió para ganar. El gasteiztarra supo dosificarse durante el recorrido, buscando desde el inicio el ritmo adecuado. «Dejé que las handbikes se marcharan, porque esas van más rápido, y en las dos primeras subidas, hasta Gaintxurizketa, fui guardando fuerzas, por eso llegué bien al tramo final y los últimos tres kilómetros apreté todo lo que pude».
Tras el brillante estreno en la Behobia-Donostia, Alejandro García está motivado para continuar compitiendo en atletismo en silla, ya sea en pista o en carretera, actividad que compaginará con los entrenamientos y partidos de baloncesto con Bidaideak. «Me gustaría competir en carreras largas, de 10 kilómetros, media maratón o incluso algún maratón». Para ello le gustaría conseguir una silla mejor, ya que la que utiliza ahora es “muy básica”. Si las circunstancias se lo permiten, el año que viene volverá a estar en la línea de salida de la Behobia-Donostia, una prueba que le ha dejado huella.