Los Feroz refrendan un año excepcional para el cine vasco
La 13 ceremonia de los galardones de la Asociación de Informadores Cinematográficos, celebrada el sábado, allanó el camino de ‘Los domingos’ hacia los Goya. El film de Alauda Ruiz de Azúa se hizo con 5 Premios Feroz y las categorías interpretativas fueron copadas por actrices y actores euskaldunes.
Vous n'avez plus de clics
Desde hace prácticamente una década, el cine vasco, viene pisando fuerte en las ceremonias de entrega de premios que recogen lo mejor de la cosecha anual. Pero este 2025 recién clausurado va a ser un año difícil de olvidar para los profesionales del audiovisual de Euskal Herria. Las 45 candidaturas a los Goya que recibieron hace uno días las producciones vascas se vieron refrendadas anoche por los 7 premios Feroz que acapararon entre “Los domingos” (5) y ‘Maspalomas’ (2).
Al recibir su estatuilla como Mejor Protagonista en una Película, José Ramón Soroiz (que apuntala sus opciones a los Goya tras haberse hecho apenas hace un mes también con el Forqué) no dudaba en afirmar: «Es que fijaos que reparto hemos logrado reunir, Kandido Uranga al que acaban de darle el premio, Nagore Aranburu, premio para ella también y yo que me dan también este premio». Unas palabras que valen para resumir el músculo que el cine vasco sacó ayer en los Feroz y que casi dejó en anécdota los premios obtenidos por películas como ‘Sirât’ o ‘Tardes de soledad’, verdaderos must de impacto y recorrido internacional que anoche lograron dos premios cada una.
A este protagonismo del cine vasco habría que sumar los 6 Premios Feroz que en la categoría de televisión lograron la soberbia ‘Yakarta’ (consagración del irundarra Diego San José como el más prolífico creador de ficciones con el que cuenta la industria) y la segunda temporada de ‘Poquita Fe’ (codirigida por el madrileño Pepón Montero y el donostiarra Juan Maidagán). Éste último agradeció su galardón con un «Eskerrik asko», acaso la frase más escuchada anoche en la 13 ceremonia de los Feroz junto con el «Boas noites» (por aquello de agradecer a Pontevedra el hecho de acoger por segundo año consecutivo la entrega de estos galardones).
El primer «Eskerrik asko» llegó de boca de Kandido Uranga, uno de esos actores (como el propio José Ramón Soroiz) de largo recorrido para los que este tipo de ceremonias constituían algo ajeno. De ahí su emoción y sus lágrimas cuando anunciaron su nombre porque más allá del Premio, la sensación es que detrás de este triunfo está el reconocimiento de todos sus compañeros de profesión hacia el compromiso de esta estirpe de actores que han ido construyendo una carrera de fondo sin apenas hacer ruido.
Uranga abordó la práctica totalidad de su discurso de agradecimiento en euskara acordándose de todos los miembros del equipo de ‘Maspalomas’, especialmente de José Mari Goenaga y Aitor Arregi hacia quienes también tuvo palabras de reconocimiento José Ramon Soroiz: «Sois unos fenómenos». El actor de Legorreta agradeció su galardón «a los informadores de cine por darme este premio y por la paciencia que tenéis conmigo dado que a mí no me van la entrevistas».
Tras acordarse de sus compañeros nominados y manifestar que «lo siento por ellos, pero parece que estoy en racha», Soroiz quiso dedicar su Feroz «a todos los Vicentes del mundo en el deseo de que encuentren su sitio», en referencia a su personaje en el film de los Moriarti.
«Los domingos», mucho más que una película
Antes de que José Ramón Soroiz subiera al escenario a recoger su premio, le había precedido Nagore Aranburu, su hija en la ficción, aunque la intérprete de Azpeitia no competía como Actriz de Reparto por su trabajo en ‘Maspalomas’ sino por su labor en ‘Los domingos’: «Nunca pensé que un hábito me fuera a dar tantas alegrías», confesó Aranburu antes de dedicarle su premio a su directora: «Alauda, contigo el premio es el camino porque haces magia».
Recordemos que de su mano, la actriz ya había ganado su primer Feroz hace un año por la serie ‘Querer’. El de Nagore Aranburu fue el primero de lo cinco premios Feroz que consagraron anoche a ‘Los domingos’ como el fenómeno del año en espera de que (tras su triunfo previo en los Forqué), el próximo 28 de febrero obtenga la triple corona en los Goya donde parte como máxima favorita.
Porque el film de Alauda Ruiz de Azúa, flamante ganador (¡no lo olvidemos!) de la Concha de Oro en Zinemaldia es de esas obras que trascienden su naturaleza cinematográfica para ocupar un lugar destacado en el debate público. Cuando presentó en Donostia la película, la cineasta barakaldarra confesó a que aspiraba a que su pretensión no era la de hacer un film de combate sino de debate.
Dicho y hecho, ‘Los domingos’ es un largometraje que ha ocupado tribunas de prensa, columnas y artículos de opinión fuera de las páginas de cultura, logrando el milagro (como ayer se comentó con ironía durante la gala) de encontrar valedores tanto entre católicos ultras como entre ateos recalcitrantes.
Quizá porque en esta sociedad tan polarizada cada quien únicamente presta oídos hacia aquello que quiere oír o quizá (también y, sobre todo) por ser un film profundamente humanista que se esfuerza por escuchar al otro como recordó la propia directora al recoger el Feroz a la Mejor Película citando, para ello, un artículo de Leila Guerreiro donde la escritora decía que «vivimos en un mundo donde nadie escucha a nadie, donde nadie comprende a nadie y eso es el corazón del daño».
Eso no quiere decir que estemos ante un film equidistante. Fue Patricia López Arnaiz al recoger su Feroz como mejor actriz (que la deja en pole position para ganar su segundo Goya) la que, haciendo valer las razones de su personaje (a través del cual no es difícil intuir las convicciones de la directora del film), expresó su esperanza de que entre todos aquellos que han acudido a ver ‘Los domingos’ «ojalá haya personas con la valentía como para cuestionar sus propias dinámicas de maltrato hacia una criatura y ojalá que esa criatura pueda ser acompañada sin ser manipulada».
De este modo, la película de Alauda Ruiz de Azúa vio refrendado su favoritismo de cara a unos Goya para cuya gala queda más de un mes pero donde, visto lo visto, se vislumbran muy pocas sorpresas. Ojalá, eso sí, que la ceremonia resulte más dinámica en su puesta en escena que la bochornosa gala que vivimos anoche donde se reprodujeron los mismos fallos de realización que en la gala del año pasado, interrumpiendo discursos con voces en off que entraban a destiempo y diseñada sobre la base de un guion plagado de chistes reciclados y gracietas de consumo interno sobre los propios informadores cinematográficos, promotores de unos premios montados para satisfacer su propia vanidad y su capacidad para hacer lobby y sumarse a las corrientes de opinión preestablecidas.