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La «complejidad técnica» retrasa la variante de Errekalde «como pronto» hasta 2034

La Diputación anuncia un nuevo retraso de al menos dos años en la construcción de la variante de Errekalde, hasta 2034, que justifica por su «complejidad técnica». La oposición lo considera un nuevo «jarro de agua fría» para las aspiraciones del vecindario, que lleva medio siglo de lucha.

El entonces diputado foral de Infraestructuras y Desarrollo Territorial, Imanol Pradales, en enero de 2024, anunciando la adjudicación de la redacción del proyecto. (Bizkaiko Foru Aldundia)

Dos años después de que el todavía diputado foral de Infraestructuras y Desarrollo Territorial, Imanol Pradales, anunciase la adjudicación de la redacción del proyecto constructivo de la variante de Errekalde, aventurando que las obras finalizarían a finales de 2031 o 2032, su sucesor en el cargo, Carlos Alzaga, ha manifestado este martes en las Juntas Generales de Bizkaia que la «complejidad técnica» del proyecto provoca que, en principio, el nuevo trazado de la A-8 que permitirá el derribo del viaducto de la autopista se retrasa «como pronto» dos años.

Alzaga ha confirmado lo que ya advirtió en noviembre en el debate de los presupuestos, que se iba a producir una demora en la ejecución del proyecto, dado el «desafío técnico» que la UTE formada por las empresas Typsa, Fulcrum y Tekia, encargada de la redacción del proyecto constructivo, estaba hallando en su trabajo.

Lo cierto es que la orografía donde se pretenden excavar dos galerías, entre los campos de fútbol de Basurto y de El Fango, dejaba claro que no iba a ser una tarea fácil y hoy el responsable foral no ha hecho sino confirmarlo entre críticas de EH Bildu, PP y Elkarrekin. Han acusado al Gobierno foral PNV-PSE de prometer cosas que luego no cumple y de tener otras prioridades, como la construcción del Subfluvial.

Los tres grupos han incidido en la «deuda histórica» que la Diputación tiene con los vecinos de Errekalde, que llevan 51 años soportando el paso de la autopista por su barrio. Además, han hecho mención a las numerosas promesas, muchas coincidiendo con periodos electorales, sobre la ejecución de un proyecto que lleva muchos años de retraso.

Que la demolición del viaducto sobre Errekalde es el cuento de nunca acabar lo tienen bien asumido las y los vecinos afectados. La primera muestra de que no se iban a cumplir los plazos fijados por Pradales, que llegó a hablar de 2031 para la conclusión de la nueva circunvalación soterrada, quedó de manifiesto cuando se prolongó en nueve meses el tiempo para redactar el proyecto. Iba a estar para diciembre de 2026 y ahora se fija para septiembre de 2027.

Fecha «con hilvanes»

Eso en lo que se refiere al proyecto constructivo, porque Alzaga ha deslizado que no duda de la complejidad de la tramitación ambiental, que podría provocar una dilación mayor. Según ha dicho, se atreve a fijar «con hilvanes» que el proyecto constructivo estará para junio de 2028, a lo que hay que añadir seis años de obras. Solo entonces, ha incidido, se podría acometer el derribo del actual viaducto.

En una somera exposición, respondiendo a la petición de explicaciones de EH Bildu, el diputado foral ha ido enumerando algunas de las dificultades a las que se enfrentan, como el paso del río Elguera –que discurre bajo la calle Iturrigorri– y otros arroyos, el trazado de la futura Variante Sur Ferroviaria que va paralela a las galerías que se proyectan, la línea 4 de metro o la composición geológica de los terrenos donde se asientan barrios como Uretamendi o Betolaza, construidos en los años 50 y 60 del siglo pasado.

Otros de los puntos críticos se sitúa en el entorno de la alhóndiga de Gaztelondo, donde la proximidad a viviendas y edificios singulares del falso túnel en dirección a Cantabria, condicionará el uso de explosivos y exigirá la instalación de pantallas protectoras contra el ruido y proyecciones de roca.

Preocupa a los técnicos que estos suelos, en parte, son antiguos depósitos de tierras extraídas en la actividad minera.

Alzaga ha anunciado, por ejemplo, que habrá que desviar el Elguera y que, durante al menos seis años, calles de Masustegi, en concreto la principal, tendrán que estar cortadas al tráfico de vehículos. Además, se prevé la instalación de un campamento de trabajo en el entorno del polideportivo de El Fango, que afectará al campo de rugby, y el depósito de alrededor de 1,2 millones de metros cúbicos de tierras en Arraiz, Artigas y Peñascal.

Preocupa, y mucho, como ha reconocido, las consecuencias que puedan tener las excavaciones en las viviendas del entorno, algo que se pretende minimizar con una planificación detallada. Ante las críticas de la oposición, Alzaga ha respondido que no ha visto ninguna mención en esos portavoces al riesgo de grietas que pueda haber en viviendas de la zona afectada.