«¿Por qué nadie habla de desarmar a Israel, que tiene armas nucleares?»
Maher Amer es director del Departamento contra el Apartheid de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y George Rashmawi, coordinador de la Iniciativa Europeo-Palestina contra el Apartheid y el Colonialismo de Asentamiento (EPIAAS). La entrevista se realizó en Iruñea de forma conjunta.
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Vivir la destrucción de Gaza desde la distancia es, para Amer y Rashmawi, una experiencia especialmente dura. Ambos insisten en dejarlo claro desde el inicio de esta entrevista, realizada en Iruñea: «El genocidio no ha terminado». Desde Ramallah y Hamburgo, respectivamente, cuestionan el relato del alto el fuego y recuerdan que, tras más de cien días de una «tregua» al menos 451 palestinos han muerto. Una cuarta parte de la población ha resultado herida o muerta desde el 7-O, insisten. El 92% de las viviendas están destruidas, no quedan hospitales, escuelas ni universidades, y Gaza sigue sin acceso regular a comida, agua, atención médica o electricidad. Para ambos, el mayor desafío es romper la ilusión de normalidad y «hacer entender al mundo» que la devastación continúa y que la movilización sigue siendo «imprescindible» pese a la puesta en marcha de la controvertida Junta de Paz de Donald Trump.
¿Han logrado Israel y EEUU sacar a Gaza del foco de atención internacional?
¿Por qué en los medios de comunicación internacionales ya no hay imágenes ni reportajes sobre la situación? Trump, con su plan de 20 puntos, ha conseguido que la gente piense que ahora hay un alto el fuego. Que no hay nada más que hacer en Gaza. Netanyahu, mientras, ha logrado tres objetivos: liberar a los rehenes israelíes, destruir la resistencia palestina y evacuar a la población de Gaza. Ahora el mundo mira fuera de Gaza. Por ejemplo, a Venezuela.
Trump ha anunciado la creación de la Junta de Paz con líderes de todo el mundo, incluido Israel. ¿Cómo evalúa esta iniciativa?
Tras dos años de genocidio, la población está cansada y vive en una situación de incomprensión. Esto debía terminar. Por eso, los grupos de resistencia palestinos aceptaron el alto el fuego, pensando que necesitaban una pausa. Podemos cambiar la situación más adelante. Así, la primera etapa ha terminado y ahora entramos en la segunda. En ese contexto, Trump intenta crear una Junta de Paz que, por los estados que lo integran, parece un consejo opuesto a la ONU. Se presenta como un hombre de paz, pero ha visto lo que Israel ha hecho y lo ha apoyado continuamente. Por eso no creo que este consejo ayude más allá de mantener el alto el fuego. Creo que está montando un espectáculo y quiere declararse el emperador de este consejo.
«Se parece más a un consejo opuesto a la ONU. Trump dice buscar la paz, pero ha apoyado a Israel continuamente»
¿Qué estrategia defiende la OLP?
La OLP no es una estructura homogénea. Está formada por muchas organizaciones palestinas, de derecha e izquierda, y según la cuestión política, a veces estamos a favor y otras en contra. Los dirigentes de la OLP, parte del comité ejecutivo, enviaron una carta a Trump para agradecerle el consejo de paz. Otros no lo hicimos, porque sabemos lo que significa, creemos que no traerá ningún beneficio.
La división entre facciones sigue abierta, entonces.
Sí, hay una división. Diría que hay tres cuestiones clave sobre este consejo: quién lo compone, qué trabajo hará, es decir, si servirá al pueblo palestino o a Israel y a su intención de evacuar Gaza, y si intentará que los palestinos entreguen las armas. Si se escucha a Trump, dice que no habrá armas en Gaza. Pero los grupos de resistencia palestinos nunca entregarán las armas.
Por tanto, ¿es realista plantear un desarme completo de Hamas y de otras milicias?
Intentaré responder de otra manera. La historia de la revolución palestina nos dice que nunca hay que entregar las armas. Me refiero al año 1982 en Beirut. Yasser Arafat, en ese momento, entregó las armas al Ejército libanés. Al día siguiente, el 17 de septiembre de 1982, la Falange Libanesa se reunió con soldados israelíes. Al frente estaba el ministro de Defensa israelí, Ariel Sharon. Atacaron dos campos de refugiados en el Líbano y mataron a miles de palestinos [masacre de Sabra y Chatila]. Por eso decimos que daremos nuestra alma, pero nunca nuestras armas. Ese es nuestro lema. Ahora bien, podemos encontrar formas de reducir las armas, pero nunca encontraremos una forma de renunciar totalmente a ellas.
Con esas premisas, ¿podría darse un desarme parcial?
Sí, tal vez. Pero no entiendo por qué el mundo y los países y medios occidentales siempre hablan de desarmar a la resistencia palestina.
Pregunto sobre las exigencias de Trump. Por aclarar cuáles pueden ser los escenarios futuros.
Lo sé, pero ¿por qué no hablan de desarmar a Israel, que tiene armas nucleares? No quieren ninguna resistencia en la región: ni en Líbano, ni en el sur de Siria, ni en Irak, ni en Irán. Para controlarla, deben destruir toda resistencia contraria al colonialismo y al imperialismo, esa es la política de Trump y Netanyahu. Creo que el Estado que destruyó Gaza debe reconstruirla y rendir cuentas por este genocidio. ¿Cómo puede Israel hacer todo esto sin ser castigado? Eso no es normal.
La Administración Trump está tratando la reconstrucción de Gaza como un negocio. ¿Es esta una nueva forma de control económico?
Por supuesto. Israel es el brazo del imperialismo estadounidense. Lo que hace en la región va más allá del control de la población y de la resistencia: controla el gas y el petróleo de toda la zona, desde Arabia Saudí hasta Qatar, Emiratos Árabes, Bahréin y Kuwait. Trump lo justifica en nombre de la «seguridad nacional», el mismo argumento que utiliza cuando habla de Groenlandia. Ese pensamiento se basa en la doctrina Monroe de 1823, que definía qué partes del continente americano debían ser controladas por EEUU. Por eso habla de comprar Groenlandia, aunque su población lo rechace, igual que nosotros decimos que Palestina no está en venta. Es la misma política.
«La conexión geográfica debe mantenerse, porque si Gaza se separa de Cisjordania, nuestro proyecto político desaparece»
Si finalmente Gaza es gobernada por un comité de tecnócratas palestinos, ¿podría allanar el camino para el regreso de la Autoridad Nacional Palestina (ANP)?
Debe existir una conexión entre Cisjordania y Gaza. Nuestra visión es tener un Estado en Cisjordania y la Franja de Gaza, con Jerusalén como capital y grantizando derecho de retorno de los refugiados. Este comité tecnócrata está formado por palestinos, aunque Trump lo haya modificado a su antojo, y su cometido es ayudar a la población y reconstruir Gaza. Ahora bien, no se puede reconstruir Gaza separándola de la geografía del Estado palestino.
Por eso, para nosotros debe haber una conexión con la Autoridad Palestina, aunque nos opongamos a ella. Esa conexión geográfica debe mantenerse, porque si Gaza se separa de Cisjordania, nuestro proyecto político desaparece. Apoyamos el comité para garantizar la ayuda y la vida en Gaza, pero rechazamos cualquier tutela impuesta por la llamada Junta de Paz de Trump y Netanyahu, cuyo lugar legítimo está en la Corte Penal Internacional.
Sin embargo, ¿por qué la Autoridad Nacional Palestina quedó al margen de esta negociación?
Porque Trump e Israel no lo quieren. Y voy a intentar explicarlo con otra frase. Si eres débil, todo el mundo te traicionará. Pero si te mantienes firme y dices «no, no acepto estas cosas», intentarán buscar otra vía. Sin embargo, la Autoridad Palestina siempre dice que sí. Piensan que más adelante tendrán quizá un lugar en el tren de las negociones. Pero Israel y Trump no piensan así, buscan aislarla cada vez más y cortar la esperanza del pueblo palestino de construir un Estado. La Knesset ha votado contra la creación de un Estado en Cisjordania y Gaza, lo que demuestra que hoy no hay posibilidad de construir un Estado. Aun así, creemos que mantener la conexión es importante.
¿Cuál es la opinión de los gazatíes respecto a la Autoridad Palestina?
Los palestinos que viven en Gaza no tienen nada. No hace falta que lo repita. Para ellos, si el diablo llegara allí y les ayudara, lo aceptarían. Quizás ahora se entienda mejor.
Hay muchas preguntas sobre la fuerza internacional que se va a implantar en Gaza. ¿Sería una fuerza para mantener la paz o una fuerza destinada a enfrentarse a Hamas?
Esta es la pregunta principal y más importante. Si se leen los 20 puntos del acuerdo, no hay ninguno que indique que esta fuerza tenga como objetivo desarmar a los grupos de resistencia palestinos. Hay una frase que habla de sacar las armas. Ahora se dice que Hamas y otros grupos quedarían libres si entregan sus armas, pero para el pueblo palestino eso significaría quedar fuera de juego.
Muchos países debaten el envío de soldados a Gaza.
Será una fuerza de mandato. Por un lado, se busca controlar Gaza y, por otro, desarmar a los grupos de resistencia. Pero esa fuerza no podría hacerlo: estaría integrada también por soldados árabes, no solo europeos, y estos no aceptarían llevar a cabo acciones contra los palestinos, como atacar a los grupos de resistencia.
¿Cuál será el futuro papel de Hamas y los diferentes grupos de resistencia?
Hamas tendrá un lugar en Gaza. No es solo un grupo de resistencia, gobierna y cuenta con el apoyo de una parte de la sociedad palestina. Hamas seguirá ahí, quizá como partido político y quizá con otro nombre. No lo sé. El objetivo principal de la resistencia es permitir que la población permanezca en su tierra, en Gaza y en Cisjordania, ayudar a la UNRWA en los campos de refugiados y evitar la demolición de casas en Jerusalén. El otro programa, el programa sionista de Netanyahu, Ben Gvir y Smotrich, es una Palestina sin palestinos.
Varios gobiernos occidentales y árabes hablan de la solución de los dos estados. ¿Cómo lo ven ustedes?
El equilibrio de poder es el nombre en clave de la solución política. Ahora, el equilibrio de poder no está del lado del pueblo palestino; estamos a la defensiva, no en acción. Falla la unidad entre las facciones palestinas, aunque existe un programa político que se trabajó en Pekín en julio de 2024. En estas condiciones no podemos hablar de construir un Estado. ¿Con quién? ¿Con Netanyahu? No hay hoy ningún movimiento democrático en Israel que permita tender puentes con el pueblo palestino. Desde una lógica de política real, nuestro objetivo es establecer un Estado en el 22 % de la Palestina histórica. No estamos en contra de un Estado democrático compartido, pero no podemos vivir bajo el colonialismo ni el apartheid. Las reglas del orden mundial están cambiando y debemos ser realistas y desarrollar un programa político contra ese proyecto colonial.