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La lista Epstein salpica a Trump y a otros poderosos del mundo

Las últimas revelaciones de los archivos de Jeffrey Epstein han sacado a la luz el importante número de personas, casi todos hombres, que se relacionaron con el pederasta fallecido en prisión. A cuentagotas, llegan ceses o dimisiones, aunque la mayoría niega lo que se recoge en esos documentos.

Imagen de los documentos impresos disponibles en el sitio web del Departamento de Justicia de EEUU. (Jakub PORZYCKI | AFP)

La publicación de tres millones de documentos relacionados con las investigaciones contra Jeffrey Epstein, incluidos 180.000 fotografías y 2.000 vídeos, ha servido para ir conociendo la dimensión de la red de este depredador sexual. Las revelaciones son cada vez más sórdidas, y sacan a la luz la impunidad con la que las figuras -casi siempre masculinas- más relevantes en la política, las finanzas y otros ámbitos como el deporte de élite, la aristocracia o el show-business se fueron involucrando durante años en las escalofriantes prácticas sexuales para engañar, secuestrar y abusar de niñas vulnerables.

La desclasificación de los archivos se produjo el pasado 30 de enero, seis semanas después de que el Departamento de Justicia incumpliera el plazo legal establecido por el Congreso y promulgado por Donald Trump bajo presión bipartidista. La opacidad de las investigaciones ha dado pie durante años a muchas teorías conspirativas que el presidente estadounidense ha sabido aprovechar en sus campañas electorales. Por ello, cuando el actual inquilino de la Casa Blanca y su dócil Fiscal General Pam Bondi intentaron pasar página en este asunto, algunos de sus hasta entonces seguidores más fieles se unieron a las críticas demócratas.

Al final, el Congreso estadounidense forzó al Ejecutivo a hacer públicos todos los documentos. El propio Trump cambió entonces su estrategia inicial, pero es evidente que se trata de uno de los asuntos que más le incomodan. Ya en el año 2002 afirmó que Epstein era su «amigo más cercano». En los últimos documentos, el nombre del presidente aparece casi cinco mil veces, y se puede intuir que parte de los archivos censurados corresponde a su figura.

Pese a tratarse de una ley federal, no se está cumpliendo, ni en los plazos, ya que aún quedan documentos por publicar, ni en el modo, dado que algunos archivos contienen textos tachados o nombres ocultados. Es algo que el Congreso limitó expresamente para salvaguardar la identidad de las víctimas. Y sin embargo, en la última publicación ocurrió lo contrario: mientras algunos nombres de personas que se relacionaron con Epstein están borrados, se publicaron datos que podían revelar detalles sobre las menores abusadas por el magnate y su red. El número de víctimas no es público, pero algunas investigaciones, como la de la periodista Julie K. Brown. han llegado a identificar a 80 mujeres.

En cuanto se denunció, se volvieron a borrar párrafos relacionados con las víctimas. En lo que respecta al resto de textos tachados, el Fiscal General Adjunto, Patrick Davis, ha informado a los 535 congresistas en Washington que a partir de hoy «el departamento pondrá a disposición de ambas cámaras del Congreso versiones completas de los más de 3 millones de páginas de documentos públicos para su revisión». Los legisladores podrán revisar los archivos en una sala de lectura del Departamento de Justicia. No se les permitirá fotografiar o grabar los documentos (no podrán acudir con dispositivos electrónicos), pero sí podrán tomar notas.

Jeffrey Epstein, un acaudalado financiero de Nueva York y amigo íntimo de Donald Trump, fue encarcelado por primera vez en 2008. En teoría, al estar en la lista policial de agresores sexuales, cayó en desgracia entre la élite del país y del resto del mundo con la que se codeaba. La realidad es bien distinta, tal y como demuestran los documentos publicados: continuó escribiéndose y relacionándose con las personas más poderosas del mundo hasta el último momento. Fue detenido una vez más en 2019, y falleció en una celda de una prisión de Nueva York el 10 de agosto de aquel año mientras esperaba su juicio por tráfico sexual. A pesar de las dudas que provoca esta muerte, oficialmente se considera que fue un suicidio.

Sin consecuencias

Hasta ahora, todas las revelaciones de los documentos de Epstein apenas han derivado en arrestos o imputaciones delictivas. De hecho, las únicas personas encausadas en algún momento por este asunto han sido el propio pederasta, que murió en prisión hace siete años, y su pareja y compañera de negocios Ghislaine Maxwell, quien cumple una condena federal de 20 años por tráfico sexual y conspiración para abusar de varias menores de edad junto con Epstein. Ella era, fundamentalmente, la persona que reclutaba niñas menores para ser «modelos y masajistas», sabiendo que serían abusadas.

Una de las víctimas de Epstein más destacadas, Virginia Giuffre, terminó suicidándose el año pasado. Giuffre fundó en 2015 la asociación “Victims Refuse Silence” (Las víctimas rechazan el silencio), dedicada a apoyar a supervivientes, y relató a numerosos medios el modo en que Epstein y Maxwell traficaban con menores. Ella misma fue una de aquellas víctimas; según su testimonio, fue trasladada al Gran Bretaña para que el entonces príncipe Andrés abusara de ella. Tres meses después del fallecimiento de Giuffre, en octubre del año pasado, se publicaron sus memorias: “Nobody’s Girl” (La chica de nadie: Memorias de sobrevivir al abuso y luchar por la justicia).

La Corte Suprema de EEUU rechazó la apelación de Maxwell hace cuatro meses. Pero además de esa condena, a día de hoy, ni siquiera existe una investigación policial abierta, exceptuando la del propio Congreso, que no tiene capacidad de acusar judicialmente a nadie.

Los papeles de Epstein también salpican al campo demócrata. Tras meses de resistencia a las citaciones del Comité, los Clinton han dado un giro de 180 grados y han aceptado testificar. Hillary Clinton comparecerá el 26 de febrero, mientras que su marido y expresidente Bill Clinton lo hará al día siguiente.

Elon Musk, el hombre más rico del mundo y principal impulsor económico de la campaña electoral de Trump, mantuvo correspondencia con Epstein. Musk asegura que nunca visitó la isla, aunque hay constancia de al menos un correo electrónico en el que el magnate sudafricano le pregunta: «¿Qué día/noche será la fiesta más salvaje en tu isla?». Otros nombres revelados en la lista de Jeffrey Epstein son el director Woody Allen, el actor Kevin Spacey o el fundador de Microsoft Bill Gates.

Conexiones globales

Los tentáculos de Epstein sobrepasaban los límites de EEUU, y es probable que las primeras consecuencias judiciales y políticas de los documentos publicados se produzcan en Europa. Entre las figuras internacionales que aparecen en los documentos publicados ya era conocido el caso del ex príncipe Andrew Mountbatten-Windsor, hermano menor del rey Charles, y al que la monarquía británica había despojado de todos sus títulos. La última publicación de los archivos ha provocado la salida del ex príncipe Andrés de la mansión de Royal Lodge, donde ha residido durante más de veinte años, para trasladarse a Sandringham Estate, una propiedad privada de la familia real que no pertenece al Estado.

La princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, aparece en más de mil documentos. En 2012, por ejemplo, le preguntó a Epstein por correo electrónico si era «inadecuado que una madre sugiriera a dos mujeres desnudas llevando una tabla de surf como fondo de pantalla para su hijo de 15 años». El propio jefe de gobierno de noruego ha criticado a la princesa y, según las encuestas, crece el número de personas en el país nórdico que se oponen a que llegue a ser reina.

Otras figuras políticas de Noruega, Gran Bretaña, Eslovaquia o los estados francés y español también figuran en los archivos de Epstein. Por ejemplo, Jack Lang, quien fuera ministro en diversos gobiernos socialistas del Estado francés entre las décadas de 1980 y 2000. Precisamente el pasado sábado, la Fiscalía Financiera francesa abrió una investigación contra Lang y su hija, Caroline, por un presunto delito de «blanqueo de fraude fiscal agravado».

Peter Mandelson, exembajador de Gran Bretaña en EE. UU. y figura clave del laborismo, también mantuvo una estrecha colaboración con Epstein. El caso continúa acaparando las portadas en el país y, pese a que el primer ministro Keir Starmer pidió disculpas la pasada semana, crece la incertidumbre sobre si su gobierno podrá sobrevivir.

El expresidente español José María Aznar también figura en la lista de documentos, al igual que su yerno, Alejandro Agag, cuyo nombre aparece vinculado a un archivo sobre inversiones en vehículos eléctricos. El número de teléfono de Agag consta en la agenda personal de Epstein. Otra de las figuras españolas es Astrid Gil-Casares, empresaria y exesposa del presidente de Ferrovial, quien mantuvo comunicación con el pederasta hasta último momento.