El cine carcelario según Cal McMau
HOMBRES DE ACERO
Gran Bretaña, 2025. 90’. Direc.: Cal McMau. Guion: Hunter Andrews, Eoin Doran. Int.: Tom Blyth, David Jonsson, Neil Linpow, Robert Rhodes. Música: Forest Swords. Foto.: Lorenzo Levrini.
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Llega la ópera prima del director británico Cal McMau. Un drama carcelario protagonizado por Tom Blyth y David Jonsson, y producido por Philip Barantini, director de la película ‘Boiling Point’ y de la serie ‘Adolescence’.
Nominada a un premio BAFTA (Mejor debut de un guionista, director o productor británico), recibió también cinco nominaciones en los Premios BIFA, incluyendo Mejor Actor Principal y Mejor Actor Secundario para Jonsson y Blyth, respectivamente, además de hacerse con el premio a Mejor dirección novel.
La película se aleja de los clichés más evidentes del cine carcelario y se adentra en una historia visceral que sigue los últimos días en prisión de Taylor tras la llegada de un nuevo compañero de celda. La cinta combina imágenes grabadas con el móvil en formato vertical, una puesta en escena claustrofóbica y un duelo interpretativo entre Blyth y Jonsson que ha recibido grandes elogios por parte de la crítica.
La película nos presenta a Taylor, un recluso en libertad condicional cuyas esperanzas de un nuevo comienzo se ven amenazadas por la llegada de su compañero de celda, Dee.
En relación con estas imágenes caseras, grabadas con dispositivos móviles, que aparecen en la película, McMau comenta: «Empecé a interesarme por el sistema penitenciario cuando me topé con unos vídeos grabados con teléfonos móviles por reclusos que habían introducido estos dispositivos de contrabando en la cárcel. Era material crudo, sin filtros y aterrador: una visión visceral de un mundo que me resultaba más extraño que cualquier otra representación de la cárcel con la que me hubiera encontrado antes. En esos breves e impactantes destellos, vi no solo la desesperación, sino también la cruda realidad de un sistema que fallaba a quienes se suponía que debía rehabilitar. Ponía de manifiesto un sistema penitenciario desmoronado, falto de financiación, en el que los sucesivos gobiernos han antepuesto el ahorro de costes a una verdadera reforma. Podemos ignorar estos espacios, pero al hacerlo deshumanizamos a las personas y fomentamos un entorno en el que la reincidencia es casi inevitable».