Ainara Lertxundi
GARAren edizio taldeko kidea / Miembro del equipo de edición de GARA

Revuelta de carros en Donostia para denunciar que «cenar no es un delito»

Carros arriba al grito de «Afaltzea ez da delitua» han ocupado la Plaza de la Constitución de Donostia para denunciar las identificaciones y amenazas de sanción administrativa a voluntarios que reparten bocadillos tras la prohibición de las cenas solidarias.

De dos en dos, de tres en tres… circulando casi de modo clandestino mientras tiran de un «peligroso» carro de la compra. Esa es la estampa que ha se ha vivido esta tarde en la Parte Vieja donostiarra, en respuesta al veto a las cenas solidarias de KAS. Todo ello, por cierto, mientras turistas hacían colas que doblaban la esquina para comer un pintxo o un chuletón de pie, sobre una barra exterior.

«¿Habéis oído a Pradales hoy? Ha dicho que no iba a criticar lo que hacemos. Entonces que nos dejen repartir los bocadillos y no nos identifiquen y amenacen con sanciones», comentaban a NAIZ varios voluntarios en las inmediaciones de la Bretxa. «Vamos a movernos, porque si no, nos dicen que estamos ‘ocupando espacio público’», añade otro voluntario que se suma al grupo. Llevan así varias semanas, desde que el alcalde Jon Insausti impidió repartir de las cenas a personas necesitadas en tres puntos determinados de la ciudad.

Así, en grupos pequeños y diseminados han recorrido las calles de la Parte Vieja, mientras algunos se acercabna preguntando si tenían bocadillos.

A las 20:00, los carros convertidos oficialmente en «amenaza» para la seguridad han «ocupado» la emblemática ‘Consti’. Mostrándolos en alto y al grito de «Afaltzea ez da delitua», han querido denunciar el hostigamiento, identificaciones y amenazas de sanción que vienen sufriendo por parte de la Policía Municipal. Este mismo miércoles, varios voluntarios fueron identificados en el parque de Gladys Enea y en los alrededores de la escuela pública de Zuhaizti.

«Nosotros estaríamos encantados que las instituciones nos tomen el relevo, pero mientras esto no suceda, que nos dejen trabajar. Estamos perplejos con lo que está sucediendo y con las órdenes dadas a los municipales. Es sorprendente que los manden a identificar a una personas que solo están repartiendo bocadillos», concluye un voluntario.