MAY. 10 2026 LITERATURA Jinetes en el filo Kepa Arbizu {{^data.noClicksRemaining}} To read this article sign up for free or subscribe Already registered or subscribed? Sign in SIGN UP TO READ {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} You have run out of clicks Subscribe {{/data.noClicksRemaining}} Para algunos autores fallecidos, el paso de los años se presenta como un ajuste de cuentas dispuesto a reivindicar su figura. Poeta, dramaturgo o ensayista, la militancia en el campo de los derechos civiles no solo convirtió a este escritor nacido en el Harlem neoyorquino en una necesaria voz discordante durante aquella convulsa segunda mitad de siglo XX, sino que su legado artístico, siempre vinculado al compromiso político y social, renace cada vez que su obra se vuelve a agitar en el presente. Un tiempo actual en absoluto ajeno a una narrativa que mantiene intacta, en ciertos aspectos por desgracia, una especial habilidad para avanzar sutilmente hacia espacios dolorosos. Las ocho historias de este volumen, aunque contengan los suficientes rasgos autobiográficos como para desvelar su naturaleza intimista, destacan sobre todo por la envergadura de una mirada transformada en radiografía social. Un análisis, en absoluto necesitado de telegrafiar su cometido o caer en ruidosos espacios comunes, en el que la cuestión racial y la identidad sexual, ejes temáticos que habitan un terreno intermedio entre John Cheever y Walter Mosley, se conjugan en un entorno costumbrista suspendido sobres restrictivos silencios y una violencia latente. Convencido de que lo sugerido tiene un carácter tan, o más, inquietante que lo expuesto, así se siente por ejemplo ese cinturón bajo la constante amenaza de ser desenvainado por un padre o el deseo carnal señalado por un bíblico dedo acusador, Baldwin sin embargo no rehuye tampoco poner letra a las torturas de los supremacistas blancos exhibida como espectáculo “edificante” o el devenir de una muda represión de los instintos en impulso homicida. Retratos visuales sanguinolentos, por todo lo que tiene su expresividad de cinematográfica, que conviven con el temblor producido por el legado donado a generaciones posteriores o un romanticismo abortado desde su “antinatura” concepción. Un muro entre razas a veces atronador en su construcción y otras diluido su sonido entre la cotidianidad, aunque en ambos casos igualmente difícil de derribar. Víctimas y verdugos, en este libro están supeditados al mismo sometimiento, al de la herencia, a la embestida de un pasado que no deja de reproducirse y que les obliga a ejercer de constantes náufragos de una marea que, a su manera, deja siempre a su paso restos abatidos. Un paisaje impracticable salvo para quienes, como los moradores de estas páginas, nunca han conocido un mar en calma. Las historias de este volumen, aunque contengan los suficientes rasgos autobiográficos, destacan sobre todo por la envergadura de una mirada transformada en radiografía social